Ser Santas y Misericordiosas

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“Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto. Sed santos….sed misericordioso, como vuestro Padre es Misericordioso.”

El Evangelio de hoy nos muestra que la fuente y la medida de la santidad está en Dios Padre, estamos llamadas y caminamos hacia la santidad, un camino que hacemos bajo la ley del Amor. El odio, la violencia, los egoísmos se salvan desde el amor. Dios es Amor hecho acción y a ser Amor se nos invita a cada uno.

Estos meses, viajando por las distintas comunidades Hospitalarias de España, me he hecho más consciente de que Dios Misericordia, Jesús buen Samaritano, Espíritu Santo Amor en movimiento están muy presentes en la vida entregada y alegre de cada Hermana.

Santas porque sois Misericordia con vuestra vida, Santas porque intentáis cada día que vuestros sentimientos y acciones se parezcan y trasparenten, aunque sea un poquito, los mismos sentimientos  del Padre, de Jesús.

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Vosotras sois de Cristo y Cristo de Dios.   comunidaddes-vocacionales

SER HERMANOS

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Esta mañana al leer el evangelio, “Habéis oído que se dijo a los antiguos, pero yo os digo”… Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda”… no he podido evitar que me viniera a la memoria una vieja canción de Brotes de Olivo. “A tu altar he llegado”

La canción dice: “He creído que iba a ti y hasta tu altar he llegado, y al encontrarme contigo, algo me has preguntado: ¿Cómo se encuentra tu vida y la amistad con tu hermano? Si con él no te hayas bien, anda vete y ve a buscarlo. Cuando con él tengas paz, ven aquí, junto a mi lado. Entonces sí te recibo, porque yo vivo en tu hermano”. Sigue leyendo

Sabor de Hospitalidad

sal-y-luz-blogA quien lees esta reflexión: ¿te atreves a conocer y compartir el sabor de la hospitalidad?

Que nuestro obrar de cada día sea de tal manera que viendo nuestras buenas obras la gente glorifique al Padre del cielo. Vosotras sois la Luz y la Sal del mundo.

La sal no se ve, pero se nota. Hay muchas personas que pasan desapercibidas pero no paran de hacer el bien. A su lado se puede saborear la paz, la alegría, el amor. Nosotras estamos llamadas a ser ese toque de sabor en la vida. Nuestro testimonio brota de la alegría de pertenecerle a Cristo, de sentirnos amadas por nuestro Dios.

Hace ya unos cuantos años, cuando conocí a las Hermanas Hospitalarias. Cuando era una Joven de 18 años que quería comerse el mundo y no se me pasaba por la cabeza, que  yo misma podría ser Hospitalaria, estaba centrada en mis estudios y mis planes de futuro. No sé muy bien como pero en ese momento descubrí que de las cosas pequeñas, desde actitudes sencillas, desde la fragilidad, se pueden hacer grandes cosas.

Conocí a unas mujeres que vivían con inmensa alegría a pesar que su trabajo no era nada fácil, vivían con simplicidad, y quiero decir que no se hacían complicaciones en lo que vivían, pasaban sirviendo sin cansancio, con una sonrisa y una palabra amable en sus labios, siempre con la puerta de su casa abierta. Estaba cerca de la gente que sufría, de los niños con discapacidad, de personas que sufrían enfermedad mental, de personas mayores que se sentían solas y vulnerables y ellas como hormiguitas, hacían sus vidas más felices.

Al ir conociéndolas más, comencé a sentir que mi vida se iluminaba que adquiría una energía y una vitalidad nueva; Lo reconozco me asusté y no me apetecía nada sentirme así, yo estaba bien con mis proyectos.

¿Porque me siento iluminada por esta vida?

Al prestar mi servicio voluntario con aquellos chicos tan frágiles, pero a la vez tan llenos de ternura, de amor y además haciéndolo al lado de esas mujeres; ¿porque me siento llena de energía, de esperanza y de alegría? Era como la polilla que se siente atraída por la luz de una vela, por un lado sabes que si te acercas te puedes quemar, ¡pero es tan atrayente…!

Hoy a leer las lecturas de la Eucaristía lo he recordado; Ellas, las de los primeros momentos de mi búsqueda vocacional, las que he ido encontrando en mi vida y la de hoy, con las que comparto cada día…, siguen iluminando mi vida, llenándola de energía. Son Luz y Sal porque me llevan a Jesús.

Nuestra Vida Hospitalaria es partir el pan con el hambriento, hospedar al necesitado, vestir al que va desnudo y así brilla nuestra luz como la aurora. Somos Sal y Luz que nace de reconocer a Cristo en nuestra vida, de conocer y amar el mensaje del Evangelio, de querer compartirlo y vivirlo en la sencillez.

Quiero cantar la acción de gracias por la vida hospitalaria, por esas hermanas de ayer, hoy y mañana que vivimos con sencillez, siendo testigos de Cristo Misericordia, buen Samaritano, que vivimos la alegría y aun en momentos de oscuridad de nuestra vida, brilla sobre todo la luz de Cristo. Damos sabor a la vida de las personas a las que atendemos, a las personas que colaboran en nuestra misión; Damos sabor a la vida, sabor de hospitalidad.

Hoy repito con mayor fuerza el lema de la Jornada de la Vida Consagrada que celebrábamos el pasado 2 de febrero, Somos Testigos de la Esperanza y la Alegría.

Somos Sal y Luz en nuestro mundo. Tanto la luz y la sal, pueden pasar desapercibidas, pero una cosa es segura cuando falta nos damos cuenta de su necesidad. Tenemos una gran obra que construir Tenemos un Carisma poderoso para compartir. Estamos llamadas a ser irradiadoras de Hospitalidad. No nos dejemos vencer, en nuestra pequeñez, es nuestra sencillez, en nuestra alegría está el sabor de la Hospitalidad.

Ser testigos, acompañar a los que tenemos a nuestro lado, iluminar para que viendo las obras, conozcan al padre Misericordioso. A Cristo buen samaritano.sal-y-luz-blog-2El Papa Francisco nos dice que le gustaría alentar la vocación de los discípulos de Cristo a comunicar la alegría del Evangelio, a ser sal de la tierra y luz del mundo. La caridad fraterna, expresión viva del mandamiento nuevo de Jesús, se expresa en obras e instituciones que buscan la promoción integral de la persona, así como el cuidado y la protección de los más vulnerables. No se puede creer en Dios Padre sin ver un hermano en cada persona y no se puede seguir a Jesús sin entregar la vida por los Hermanos (Cfr. Homilía de S.S. Francisco, 9 de julio de 2015).

Demos Sabor de Hospitalidad.

Arriésgate a ser Feliz .

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Un proyecto de vida atrayente.

¿Te has parado a pensar en qué es lo que Dios quiere para ti? ¿Qué sería tu vida si te abrieses a lo que Dios tiene pensado para ti? ¿Y si te abrieses a la vocación que Dios sueña con tu vida? ¿Pasaría algo por arriesgarse a mirar con los ojos de Dios tu propia existencia?

¿Cuál es su sueño sobre cada uno de nosotros, lo que espera de nosotros?

Hoy Jesús nos presenta un proyecto de vida, las Bienaventuranzas. Nos llama a ser felices, nos propone un camino que nos llenara de plenitud, un camino que parece contradictorio,   nos habla de justicia social, del bien común, de pobreza, de compromiso por la paz, de misericordia.

Un proyecto de vida que nosotras desarrollamos en nuestra vida Consagrada Hospitalaria. La vocación puede ser definida como un REGALO, un maravilloso regalo de Dios para cada una de nosotras. Siendo fieles a la herencia de san Benito Menni, nos sentimos convocadas a vivir la HOSPITALIDAD en este mundo. Un nuevo que soñamos estamos llamadas a transformar;  esto nos implica hoy a Vivir apasionadas por Dios y por su Reino, llamadas a ser evangelio, buena noticia de la sanación de Dios en el mundo del sufrimiento psíquico. Con nuestra vida manifestamos el Amor que Dios tiene a todos los hombres, especialmente los más vulnerables, somos mensaje de esperanza y testimoniamos que el mundo puede ser transformado desde el espíritu de las bienaventuranzas.

Todos los que formamos la familia Hospitalarias, caminamos al lado del que llora, del que sufre, del abandonado, construyendo amor, paz…siendo testigos de que se puede ser feliz.

Así que atrévete a arriesgar en tu vida, déjate impregnar por el mensaje de las bienaventuranzas y busca cuál es tu misión en el mundo. Porque  Él nos quiere felices.

Jueguen para delante, construyan un mundo mejor, un mundo de hermanos, un mundo de justicia, de amor, de paz, de fraternidad, de solidaridad… (Papa Francisco)

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SER BUENA NOTICIA DE HOSPITALIDAD

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“Jesús Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”

Proclamar la buena noticia, sanar…este es el gran reto, para todos. Porque Dios quiere “reinar” salvando, haciendo posible la fraternidad, la paz; quiere que cada persona que sufre encuentre el  apoyo que necesita, encuentre acogida.

En este mundo, en este momento de nuestra historia nos llama para ser testigos de fraternidad, de Hospitalidad. Las hermanas Hospitalarias con nuestra vida manifestamos el Amor que Dios tiene a todos los hombres, especialmente a los más vulnerables, somos mensaje de esperanza y testimoniamos que el mundo puede ser transformado desde el espíritu de las bienaventuranzas.

Trabajamos por y para las personas y consideramos que los valores hospitalarios son una forma de actuar desde la humanidad, la asistencia integral, la acogida, la calidad y calidez, la ética y la humanización, teniendo la hospitalidad como núcleo integrador y esto lo vivimos por medio de nuestras acciones, sentimientos y actitudes.

Somos llamados es nuestra realidad, en lo cotidiano de la vida para construir Hospitalidad. Como nos dice el papa francisco; “Tengan un corazón grande. No tengáis miedo de soñar cosas grandes”

Soñamos un mundo Hospitalario. Seamos buena Noticia. Construyamos Hospitalidad.

 

RETO Y ESPERANZA

2017_jornada_migraciones_cartel_portada-2En esta Jornada Mundial del emigrante y del refugiado que tiene como lema “Menores migrantes, vulnerables y sin voz. Reto y esperanza”. El papa Francisco nos invita a fijar nuestra mirada en los niños migrantes.

El Papa nos dice: “son menores, extranjeros e indefensos… Ellos son quienes más sufren las graves consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales”

El salmo que proclamamos hoy en la Eucaristía dice. “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”, esta es la misión de Jesús, hacer la voluntad del Padre, esta es también nuestra Misión.

¿Y qué mayor voluntad del Padre, que todos seamos hermanos, que el ser humano se desarrolle en plenitud?

No podemos cerrar los oídos, ni mirar para otro lado ante la realidad de nuestro mundo. Ante el sufrimiento de los débiles e inocentes.

Hagamos su voluntad, construyamos Hospitalidad.