Cuaresma, tiempo de Amar.

Iniciamos, con este miércoles de Ceniza, la Cuaresma, tiempo de conversión, de buscar, de ahondar. Tiempo de amar, de orar, de ayunar. Tiempo de dejarse hacer. Tiempo de cambiar el corazón. Tiempo de hacerse de nuevo.

El Papa Francisco nos dice en su mensaje “Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.”

Por ello se nos invita cuidar nuestra relación con Dios, mirarlo con más intensidad en este tiempo, (oración) pero también mirarnos a nosotros mismos, cuidar nuestro corazón, descubrir aquello que nos acerca a Dios y nos llena de su alegría, (ayuno). Eso sí, sin olvidar mirar a nuestro hermano, ser conscientes del que camina a nuestro lado y de que puedo hacer para hacerme más prójimo del otro, (limosna). Tres apoyos en nuestro camino de cuaresma.

“Ayunar de amor propio, esto cada día, condimentado con la paciencia y la abnegación que forman muy buena salsa.”  San Benito Menni. (c.725)

 

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Y se puso a servirles

Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó.

Se le pasó la fiebre y se puso a servirles

 

Con esta acción sanadora, Jesús llama a la suegra de pedro para ser la primera mujer discípula. También hoy nos lama a nosotros, en verdadero encuentro con Jesús nos lleva a servir como él.

En tus manos, Jesús, ponemos nuestras heridas. Tómanos de la mano. Ponnos de pie. Capacítanos para el servicio a nuestros hermanos.

“Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.”  Rabindranath Tagore

Soñé que la comunidad de los discípulos de Jesús predicábamos la Buena Noticia de la salvación con alegría, como una propuesta amable de liberación y como un camino de vida, y que en esta tarea se nos pasaban los días sin tener tiempo que perder. Soñé que entre todos nos dedicábamos al servicio de los más pobres, a consolar a los que estaban tristes, a estar atentos para ver a dónde se necesitaba ayuda, y que siempre estábamos dispuestos a echar una mano.

Estamos llamados a Servir y Practicar la Hospitalidad.

 

“Solo hay una cosa que merece estima  Servir y Amar”. (San Benito Menni)

 

 

 

Escuchemos

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor. Escuchemos, el Señor continuamente nos esta llamando, somos invitados a vivir atentos a la voz del Señor. Dios nos habla de muchas maneras: a través de otras personas, a través de los acontecimientos de la vida, nos habla en cada persona que sufre. Que cada uno de nosotros escuchemos la voz del Señor y, con corazón dócil, procuremos ser fieles a nuestra vocación y servir al Señor.

Abramos nuestros  ojos y ayudemos también a  descubrir a los testigos de la vida y la liberación a nuestro alrededor. Ellos son los profetas que iluminan nuestro caminar para que sigamos las huellas de Jesús, seamos también nosotras profetas que hablan con la autoridad que nace del Espíritu de Jesús. Una autoridad que es desde la sencillez y humildad, desde lo pequeño, desde la coherencia de una vida de servicio.

Escuchemos la vida.

Está llamando

Samuel, Samuel…   aquí estoy, vengo porque me has llamado.

Un Joven escucha una voz que le llama por su nombre, pero no tiene claro de quien es esa llamada, pero tiene un corazón abierto y es otra persona quien le invita a ponerse a la escucha, le orienta, ¿tal vez sea Dios quien te llama?

Dios llama, insiste…  ¿Has escuchado alguna vez la voz de Dios que te llama y te invita a seguirle?

Todos somos llamados a seguirle, ver cómo vive y quedarnos a su lado, pues hemos encontrado al maestro, un tesoro para nuestra vida. Pero también somos llamados a señalarlo,  invitar a seguirle, “este es el cordero de Dios”

Habla señor, que tu siervo escucha.

Vive la Hospitalidad.

“Felices, felices mil veces, las almas que el Señor llama con tan gran Misericordia. Estimad esta gracia de la vocación como el mayor tesoro y la perla preciosísima que el Señor os concede”.

(San Benito Menni C.788)

 

Feliz Año

Carta de año nuevo de San Benito Menni

Comenzamos un nuevo año cargado de esperanzas, de ilusiones, de sueños por realizar, de momentos que vivir y que disfrutar… y desde el primer momento, San Benito Menni nos transmite a través de una de sus cartas, los mejores deseos para este nuevo año 2018 que comienza. Que sus palabras nos ayuden a caminar con fuerza y confianza en que el Señor camina con nosotros a cada paso que damos.

A todas mis amadas hijas en el Señor:
Con el corazón puesto en Dios, os dirijo esta cartita, para manifestaros una vez más mis sentimientos y los deseos de mi corazón; al comenzar este Año Nuevo quisiera que todos comenzáramos una vida animada de un nuevo fervor.

Cuando examinamos nuestra vida, los beneficios innumerables que recibimos y cuán frágiles somos, vemos que no nos queda más que reconocer la bondad de Dios, y que solamente su infinita Misericordia es el fundamento de toda nuestra esperanza y nuestra alegría; porque El se complace en favorecer a las personas que sienten su pobreza, su indigencia, su indignidad y por esto mismo no descansan en sí mismas ni se fían de sí; sino que todo su descanso está en Dios, Padre nuestro, que ha venido a buscar a los pobres, a los que se reconocen pecadores y débiles, que con serenidad dicen: Dios mío, de mí desconfío, en Vos confío, en Vos me abandono y en vuestros brazos descanso.

Sin embargo, el Señor quiere que cooperemos con su gracia y que pongamos en práctica lo que podamos con su ayuda, y así recibiremos por nuestra fidelidad en las cosas pequeñas, la abundancia de gracias también para las grandes.

Vuestro afectísimo Padre, en Jesús, María y José,

Fray Benito Menni

Carta 232

Alegría, oración y gratitud nos preparan a la Navidad

Hemos encendido nuestra tercera vela que hoy representa la alegría que dará al mundo la venida de Cristo, Alegría, oración y gratitud nos preparan a la Navidad

El Papa Francisco en el Ángelus de hoy nos decía:

“San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y la acción de gracias continua».

No podemos olvidar que la certeza de nuestra alegría es Jesús, en esta primera actitud, el Apóstol exhorta a estar siempre alegres, aun cuando las cosas no marchan como quisiéramos,  pero está esa alegría profunda, que es la paz, señaló el Papa, recordando que las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno. Y que muchas veces la realidad que nos rodea parece árida como la del desierto en el que resonaba la voz de Juan Bautista, como recuerda el Evangelio. Pero las palabras del Bautista nos revelan la certeza de nuestra alegría:

“Se trata de Jesús, el enviado por el Padre que viene, como subraya Isaías, a dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor”

La alegría del cristiano, mana de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Y cuanto más arraigados estamos en Cristo, cuanto más cerca de Jesús estamos, más encontramos serenidad interior, aun en medio de las contradicciones cotidianas. Por ello el cristiano, habiendo encontrado a Jesús, no puede ser profeta de desventuras, sino testigo y heraldo de alegría. Una alegría que hay que compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace menos fatigoso el camino de la vida”

En nuestra vida Hospitalaria estamos llamados a manifestar alegría en nuestra vida, manifestar en el mundo del sufrimiento psíquico, la buena noticia de Jesús que viene y trae salvación, paz, justicia, alegría.

 

No neguemos nada a Jesús y entonces la Alegría inundara nuestro corazón.”  (San Benito Menni.c 144.)

 

 

 

Preparar el corazón.

Deseo que preparéis vuestros corazones para recibir al Divino Niño con humildad y santo desprendimiento de todo lo criado(…) anhelando ser cada vez más fieles Esposas del Divino Niño siguiendo sus pisadas y descansando en su Bondad y Misericordia para que vayáis uniéndoos a Él cada día más.  C. 518

¡ADVIENTO! ¡TE ESPERÁBAMOS! Deseamos  esperanza Ayúdanos a ser camino por el que venga Jesús Ayúdanos para allanar y acondicionar caminos

Al que prepara el camino al Mesías, Juan el Bautista, le toca barrer los caminos, quitar obstáculos, limpiar, arreglar la senda para que se pueda transitar sin dificultad. Vayamos detrás de él con nuestra vela, intentemos prender luz de la llama de su profunda fe. ¡Pongámonos en camino, con ánimo, incansablemente! Merece la pena el esfuerzo. No podemos quedarnos parados. Con el Bautista aprendemos a nos ser protagonistas sino servidores, gente que señala dónde está Belén, dónde está el misterio del Dios que se encarna y se hace pobre para compartir nuestra vida. La esperanza del Adviento nos impulsa. ¡Adelante!

¡Ven Señor Jesús¡