HACED VOSOTROS LO MISMO

En la última cena, Jesús lava los pies a sus discípulos… Ellos no lo entienden, pero Él sabe que se está despidiendo… Por su cabeza pasan todos los momentos compartidos… los buenos y los malos momentos las dudas, los cansancios, la soledad…

Los eligió uno a uno. Los llamó por su nombre… Les invitó a compartir el camino, los sueños,  las dudas, la fiesta, la vida… Él les dio todo lo que tenía, a él mismo.., y a su Padre. Ellos serían su familia, sus enviados, sus mensajeros, su luz… Ya no tiene más oportunidades. Tiene que decirles de un modo muy claro qué es lo más importante. Y lo hace con un gesto…

Se quita el manto, no es necesario, para servir sobra todo lo superfluo.

Se pone de rodillas, en el suelo, a los pies de Pedro, o de Juan, o de Mateo, o de ti… Toma en las manos sus pies.., sin prisas, con delicadeza, con cariño,,,

¡Qué bien escogió el gesto! No lavó la cabeza, ni las manos. Fueron los pies… Sí, mis pies. No es la parte de mi cuerpo de la que estoy más orgulloso, pero realmente es importante: ellos me unen al suelo, a la tierra, a la vida; ellos notan el cansancio y reciben las heridas del camino…

Esos pies, con su cansancio, sus heridas y sus tropiezos, son el centro de atención de Jesús… Inclina su espalda.., centra su mirada,., acoge con sus manos.., toda su persona está centrada en ese gesto, en mis pies, en mi vida… Toma el cántaro del agua y, con ternura, me lava los pies, me quita la suciedad del camino, alivia mi cansancio Le estoy oyendo en mi interior: ¡te quiero!

Una vez que terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentar se a la mesa, y les preguntó: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón, porque lo soy. Pues si yo, vuestro Maestro y Señor, os he lavado los pies, lo mismo debéis hacer vosotros unos con otros.

HACED VOSOTROS LO MISMO

Nos invita a seguir sus huellas… Ya no es Jesús quien lava los pies. Él es el lavado… Resuena su voz:

Os aseguro que todo lo que hagáis en favor del más humilde de mis hermanos, a mí me lo hacéis… (Mt 25)

¡Cuántos rostros! ¡Cuántos pies heridos! ¡Cuántas vidas cansadas y necesitadas!… Todos ellos están ahí, sentados y con los pies tendidos… Ellos también tienen nombre.  Cada uno tiene su historia… ¡Cuánto se parecen sus rasgos a los de Jesús! Está en todos ellos, en sus miradas, en sus palabras, en sus tropiezos…

Acoger, acoger muchos pies, muchos rostros… y todos ellos, con los rasgos de Jesús…

Y tú ¿a quién acoges?…

Nuestra Gran Semana

Hemos iniciado la semana grande para los cristianos. Revivimos, recordando agradecidamente, la expresión máxima del amor de Dios, en la fidelidad y entrega, por amor, de Jesús.

En estos días, de nuevo se nos recuerda algo fundamental: el amor de dios es gratuito, personal y para siempre… por mí, por cada hombre, por todos, sin excepción…

Que nada nos impida vivir en esta verdad, que es el fundamento de nuestra historia, de nuestro vivir, y que nos capacita para la entrega, día a día, sabiéndonos siempre amados, acompañados.

 

 

Dar Vida

Estamos llamados a Dar vida con nuestra Hospitalidad

En la aproximación en clave Hospitalaria que nos hace Danilo Farneda sobre el evangelio de Hoy, Nos podemos preguntar ¿Cuánta vida estoy Dando? Por qué ser Bautizada y participe de la Resurrección de cristo es una llamada a dar vida. A colaborar en la construcción de un mundo mejor.

Corred la piedra del sepulcro…, “desatadlo y dejadlo andar”.  En el momento de la resurrección de Lázaro, “Jesús prefiere implicar a los presentes… es un invitación a la participación, al compromiso comunitario y personal. Dios nos ayuda pero no nos suple. No impone la vida, nos la impone como tarea. Dios está presente en nuestras vidas y nos regala el poder construir nuestra biografía. Nuestro compromiso por el Reino nos debe llevar a Dar Vida.”

Vivir la Hospitalidad no consiste en quedarnos parados ante el dolor de nuestro hermano, se trata de ponernos a su lado, acoger su dolor, acoger también nuestro propio sufrimiento y en la esperanza de la resurrección, con la gracia del Espíritu Santo que crece en nosotros, colaborar para hacer una vida más justa. Construyamos Hospitalidad.

“Ojalá pudiéramos así sacrificar gota a gota nuestra vida y morir por amor de Jesús; está en la única y verdadera dicha y verdadera vida…. Orar, trabajar, servir a Dios y callar”. (San Benito Menni c. 331)

 

 

 

 

Anda, levanta y camina…

“¿quieres curarte?”. “Anda, levanta, toma tu camilla y camina”

Estos días los evangelios nos muestran como Jesús se acerca a la enfermedad, la debilidad del hombre y lo levanta… Vimos este domingo como la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La mirada de Dios es siempre misericordiosa, llena de amor. Jesús mira nuestra verdad y así es como nos ama y acepta. Así es como nos cura y salva. Nos ve en el lugar que estamos caídos y toma la iniciativa, Él se acerca y nos levanta.

La cuaresma es una invitación a enfocar bien nuestra mirada, a acoger la verdadera relación con Dios. Él es un Dios Padre, que nunca se cansa de perdonar y de amar a sus hijos. En el evangelio de hoy, vemos como Jesús, se acerca al enfermo, que en soledad y apartado espera la curación y se entabla un diálogo; Un diálogo de corazón a corazón. “¿quieres curarte?”. “Anda, levanta, toma tu camilla y camina”. Jesús entabla un diálogo de amor que es sanador, se interesa por la realidad de la persona y le hace sentirse acogido, escuchado.

Tomemos conciencia de que hay hermanos nuestros que están solos, y que necesitan de una mano amiga que les ayude a afrontar las dificultades de su la vida y caminar. Levantarse de todo aquello que limita su vida y caminar erguido según el proyecto de Dios.

Vivir la Hospitalidad es pasar por el mundo mostrando que ese Jesús que cura y te acepta como eres, que ese Jesús que Ama sin mirar las apariencias, camina a tu lado y te invita a levantar la mirada y ver a los que contigo caminan.

Anda, levanta y camina…

 

 

 

 

Sacia Nuestra Sed

En este domingo vemos como la samaritana descubre su misión en proceso de diálogo, difícil pero sincero, con Jesús. Se acercó desafiante y salió entusiasmada. El cántaro vacío, junto a un pozo a una fuente que mana continuamente, este es el camino de nuestra vocación, El sacia nuestra sed, llena nuestra vida de un agua que da Vida. En este evangelio descubrimos que Jesús Ama; no atrapa; lleva a la persona a su verdad, a su intimidad, a su propia responsabilidad. Él pone en camino hacia la Verdad. Y ello afecta al sentido de nuestra vida, a nuestra vocación, a esa llamada que desde lo más profundo nos está afectando. Porque todas somos sedientas de vida. Sentimos necesidad de amor, sentimos necesidad de felicidad, sentimos necesidad de hondura. Como la Samaritana sentimos que lo fundamental es creer en Él y seguir sus pasos. Sacia señor nuestra sed, y ayúdanos a salir como la samaritana a ser noticia de tu amor. Que podamos ser una ayuda para que cada persona descubra y oriente su vocación, que podamos enseñar con nuestras vidas a ser fieles a unos mismo y señalar la única fuente que puede saciar toda sed.  JESÚS.

Dame de beber.

Haznos Transparencia

¡Qué bien se está aquí! hagamos tres tiendas…

En nuestra vida, muchas veces nos quedamos en los momentos bonitos que nos muestra el Evangelio: en el encuentro, en el amor; como los discípulos, aquello que nos suena exigente, aquello que lleva cruz, se nos puede hacer cuesta arriba y tenemos la tentación de quedarnos en el Tabor.

Pero Jesús nos revela el plan del Padre sobre cada uno de nosotros. En el estamos llamados a transfigurarnos y ser también nosotros trasparencia de Dios. Ser trasparencia desde nuestras actitudes de bondad, compasión, ternura; serlo desde la Hospitalidad que nos define.

Hoy la palabra de Dios nos invita a preguntarnos si nuestra vida manifiesta el amor de Dios que hemos recibido. Si estamos dispuestos a escuchar su Voz.

La Cuaresma es una llamada a salir de nosotros, de nuestras casas, de nuestros prejuicios, de nuestros intereses, gustos y comodidades… la Cuaresma es tiempo para afrontar la realidad personal  y dejarse cuestionar por la Palabra de Dios… la cuaresma es una llamada para escuchar la presencia de Dios en nuestras realidades y una invitación a ser transparencia de Dios para nuestros hermanos.

Bajemos del Tabor de nuestras comodidades y seamos transparencia de su Amor. Vivamos cada día la Hospitalidad.

https://www.youtube.com/watch?v=-T3JIGkO93w

CAMPOS DE TRABAJO HOSPITALARIO

Como en años anteriores te invitamos a una experiencia diferente.

Una experiencia desde la fe.

Un verano lleno de solidaridad y hospitalidad.

Compartirás tu tiempo, tus ilusiones, tus capacidades y descubrirás un mundo de esperanza, lleno de ternura, escucha, comprensión, acogida.

Este verano,

¡Vive la Hospitalidad!