La Trinidad misericordiosa.

Hoy celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, que nos recuerda el misterio del único Dios en tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La Trinidad es comunión de Personas divinas, las cuales son una con la otra, una para la otra y una en la otra: esta comunión es la vida de Dios, el misterio de amor del Dios Vivo. Y Jesús nos ha enseñado este misterio. Él nos ha hablado de Dios como Padre; nos ha hablado del Espíritu; y nos ha hablado de Sí mismo como Hijo de Dios. Y así nos ha revelado este misterio. Y cuando, resucitado, ha enviado a los discípulos a evangelizar a todos los pueblos les dijo que los bautizaran «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19)

La Santísima Trinidad no es el producto de razonamientos humanos, es el rostro con el que Dios se ha revelado a sí mismo, no desde lo alto de un trono, sino caminando con la humanidad. Es Jesús quien nos ha revelado al Padre y quien nos ha prometido el Espíritu Santo.

Este misterio abraza toda nuestra vida y todo nuestro ser cristiano. Se nos llama a ser misterio de comunión, a ser siempre una Iglesia comunidad hospitalaria, donde toda persona, especialmente pobre y marginada, pueda encontrar acogida y sentirse hija de Dios, querida y amada».   (cfr. Homilía Papa Francisco día de la santísima trinidad 2015)

La vida Hospitalaria nos impulsa a ser signos de comunión y amor en nuestro mundo, acogiendo a cada persona como hijo de Dios y hermano nuestro. Porque para nosotras la experiencia de la trinidad es desde la Misericordia.

“No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.( Heb. 13:2)

 

La Trinidad Misericordiosa.

El Hombre se encuentra claramente en el Centro, el hombre débil, acogido por el Dios misericordioso. Está rodeado, por todas partes por el ‘Dios puesto de lado’.

Lleno de amor, el Padre se inclina hacia el hombre. Lo abraza, lo sostiene, se ocupa de él, con ternura.

Jesús, el hijo de Dios, se inclina hacia él. Coge los pies del hombre, los cubre de besos, los lava. “No he venido para ser servido sino para servir”

El Espíritu Santo en forma de paloma y al mismo tiempo como una llama, viene de arriba y baja sobre el hombre. Quiere inundar de su amor al hombre, habitar en él.

Para Dios, el hombre está en el centro. Dios se arrodilla ante el hombre y desea que el hombre coloque a Dios en el centro de su vida

¡Qué bueno es el poder encontrarse en el CORAZÓN de un Dios así!

https://www.youtube.com/watch?v=GVh5NqZsoqY

Ven, Espíritu Santo.

¡Ven Espíritu Santo!

Espíritu Santo llenas nuestros corazones, inspira nuestra vida Hospitalaria, guía nuestros pasos. Haznos vivir cada día desde el Amor, desde la experiencia de Jesús vivo a nuestro lado.

Ven, Espíritu divino,
 manda tu luz desde el cielo.
 Padre amoroso del pobre;
 don, en tus dones espléndido;
 luz que penetra las almas;
 fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
 descanso de nuestro esfuerzo,
 tregua en el duro trabajo,
 brisa en las horas de fuego,
 gozo que enjuga las lágrimas
 y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
 divina luz, y enriquécenos.
 Mira el vacío del hombre,
 si tú le faltas por dentro;
 mira el poder del pecado,
 cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
 sana el corazón enfermo,
 lava las manchas, infunde
 calor de vida en el hielo,
 doma el espíritu indómito,
 guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
 según la fe de tus siervos;
 por tu bondad y gracia,
 dale al esfuerzo su mérito;
 salva al que busca salvarse
 y danos tu gozo eterno. Amén

 

 

31 de Mayo, 136 Aniversario de la Congregación

Hoy, 31 de Mayo, celebramos el día de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. El día de Nuestra Madre.

Nuestras Constituciones, en el número 8, nos dicen:

Desde los comienzos, la Congregación venera de modo especial a la Virgen María, “Nuestra Madre”, bajo el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús. Su intervención fue decisiva en la fundación del Instituto. Ella nos obtiene entrada y permanencia en el Corazón del Hijo para vivir en Él y reproducir en nosotras sus sentimientos; “Reina y Madre de misericordia”, es para nosotras modelo de entrega incondicional al Señor y del amor maternal que necesitamos para cooperar en la obra de la salvación; con Ella y como Ella compartimos y aliviamos el dolor de nuestros hermanos y enfermos, al mismo tiempo que lo ofrecemos a Dios para la salvación del mundo.

La Virgen María es para las Primeras Hospitalarias una presencia cercana y un modelo a imitar. Por eso, el P. Menni la considera la verdadera Fundadora de la Congregación.

Su intervención ha sido decisiva. El Señor quiere que las Hermanas se identifiquen con los sentimientos de su Corazón, como lo hizo María. Ella es modelo de humildad, de disponibilidad para cumplir la voluntad del Padre, de agradecimiento ante su misericordia y bondad, de escucha atenta de la Palabra, de una caridad que libera y anuncia el Reino a los más pobres y necesitados. Es modelo de fe, de esperanza, de caridad y de fortaleza en el dolor y la contrariedad.

Que su ejemplo sea para todos los que formamos la Familia Hospitalaria una guía en el camino sirviendo a las personas enfermas que están a nuestro cuidado.

 

 

¡FELIZ 136 ANIVERSARIO DE LA CONGREGACIÓN! ¡FELIZ DÍA DE NUESTRA MADRE!

Estas con nosotros

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».”  (Mateo 28,19-20)

Jesús como siempre nos sorprende, se marcha pero se queda, ausencia y presencia. ¿Dónde lo encontramos hoy? Jesús está presente en nosotros, aunque muchas veces nos cueste descubrir sus huellas. La celebración de la Ascensión, es una fiesta que nos habla de esperanza. Jesús no nos ha abandonado, permanece con nosotros, está en nosotros. De un modo especial permanece en la Palabra y en la comunidad reunida. Para los que vivimos la Hospitalidad, El permanece en el que sufre, en el hermano que esta caído en el camino.

El día de la Ascensión nos desafía y empuja a hacer con nuestra vida que su presencia invisible, se haga vivible a todos los hombres.

 

El está presente a nuestro lado, está presente al lado de cada 
hermano que sufre, por ello:

Gastaré mi voz en gritar las injusticias

dejaré que tu amor cicatrice mis heridas

tenderé mis manos para ayudar a cruzar líneas

que nos hacen inhumanos, que separan y marginan


Porque sé que estarás con nosotros cada día…


Abriremos las puertas para que soplen los vientos

y ventilen nuestras casas y se lleven nuestros miedos

y pondremos la confianza en lo sencillo, en lo pequeño

que nos salva, nos completa y nos hace tocar lo eterno


Porque sé que estarás con nosotros cada día…

                                        Canción de Salome Arricibita.


https://www.youtube.com/watch?v=u-Lq2NrwyXY

Pascua del Enfermo 2017

En el evangelio de este domingo, Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y nos garantiza manifestarse en la plenitud de una vida nueva y resucitada. “Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros”

Hoy la Iglesia celebra, en este domingo 6º Domingo de Pascua, la Pascua del enfermo. Jesús con su resurrección y su espíritu nos muestra una vida plena a la que estamos llamados, nos promete estar cerca de nosotros y especialmente de los más débiles y necesitados. Cada pascua del enfermo los obispos nos presentan un mensaje para este día, hoy podemos leer:

“La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos.

Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10, 10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabaja por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre”

Desde nuestro carisma Hospitalario estamos llamadas a ser generadoras de vida, de salud. Tenemos la misión de facilitar que la persona vulnerable, frágil y sus propias familias, puedan sentir la ayuda y consuelo de no estar solos; alguien camina a su lado para dar fuerza en su sufrimiento. Para que tengan Vida en abundancia.

Con simples gestos de Hospitalidad podemos ayudar, generar salud.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/Salud-Integral.CAS_.pdf

Oramos por las Vocaciones

Durante toda esta semana, en toda la Congregación hemos celebrado la Semana Vocacional. “Impulsadas por el Espíritu para anunciar la Hospitalidad”. Ha sido una semana para dar gracias a Dios por la vocación Hospitalaria que hemos recibido, tanto las religiosas como los laicos, y también una semana para pedirle al Señor que siga enviando obreros a su mies, especialmente personas comprometidas con la Hospitalidad y que descubran lo que el Señor quiere de ellas.

El evangelio de este día nos enseña que lo primero es escuchar su voz. Nada tan fascinante como su voz para llevarnos a una profunda experiencia con Él. Jesús, el Buen Pastor, va delante señalándonos el camino.

Lo decisivo es seguirle, inspirarnos en su estilo de vida para orientar la nuestra. Nadie, como Él, responde a nuestras preguntas, a nuestros deseos más profundos, a nuestras necesidades más vitales. El Espíritu nos descubre cómo Jesús nos llama por nuestro nombre, nos cautiva para saborear la certeza de ser elegidas y amadas.

Dios llama cuando quiere y como quiere, pero para que surjan vocaciones a la vida religiosa hospitalaria es necesario que preparemos el terreno. Te pedimos Señor por todos los jóvenes que se cuestionan su futuro desde una opción de vida en beneficio de los que sufren.

 

Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. (Papa Francisco)

 

Jesús camina junto a nosotros.

Mientras conversan, Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos». Es el primer gesto del Resucitado. Los discípulos no son capaces de reconocerlo, pero Jesús ya está presente caminando junto a ellos. Se las arregla para encontrarnos discretamente en el camino de la vida. Nos alcanza siempre. ¿No camina hoy Jesús veladamente junto a nosotros?

Jesús está interesado en conversar con ellos: «¿Qué conversación es ésa que traían mientras iban de camino?» No se impone revelándoles su identidad. Les pide que sigan contando su experiencia. Con él, irán descubriendo su ceguera. Se les abrirán los ojos cuando, guiados por su palabra, hagan un recorrido interior.

Los discípulos le hablan de sus expectativas y decepciones; Jesús les ayuda a ahondar en la identidad del Mesías crucificado. El corazón de los discípulos comienza a arder; sienten necesidad de que aquel “desconocido” se quede con ellos. Al partir el pan se les abren los ojos y lo reconocen:¡Jesús está con ellos!

Jesús siempre sale a nuestro encuentro, escucha nuestras preocupaciones, nos acompaña y alienta. Él nos invita a ser hospitalarios con el que encontramos en nuestro camino, hospitalidad es acercarnos al hermano y hacerle un hueco en nuestro Hogar, hacerle sentir acogido, reconocido. Al compartir nuestra vida y acoger al hermano estamos acogiendo y a caminando con Jesús Resucitado.

Son muchos los que necesitan nuestra escucha y comprensión, necesitan orientación y un mensaje de esperanza. Hay muchos caminos de Emaús. Déjate encontrar por el resucitado y camina a su lado acogiendo al hermano más necesitado.

Jesús camina junto a nosotros.

Recorre el camino de la Hospitalidad.