Sembrar en Verano

Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»

Jesús siempre nos quiere enseñar, nos muestra que su palabra es ante todo desde la libertad. Él se acerca a nosotros tal como somos, nos ofrece su mensaje y enseñanza depende de nuestro corazón acoger su mensaje, somos nosotros los que desde nuestra libertad lo acogemos y actuamos. Podemos dejarnos llenar por el mensaje, la vida que nos ofrece y dar fruto en nuestra vida.

Salió el sembrador…nosotras también estamos llamadas a sembrar…

En este tiempo de verano, de una manera especial sembramos en nuestra sociedad, ofreciendo a los jóvenes una experiencia de solidaridad. Un Campo de Trabajo es una experiencia intensa para compartir unos días con aquellas personas más necesitadas: puede ser con personas Mayores, aquellos que sufren una enfermedad mental o el mundo de la diversidad Funcional (discapacidad). Es un tiempo para profundizar en lo que supone para cada uno el encuentro con el otro y la presencia de Jesús como Buen Samaritano.

Durante esos días, hay momentos para todo. Tiempo de disfrutar, de compartir, de ayudar, de divertirse, de reflexionar, de orar, de cantar, de jugar, de reír, de descansar… tiempo para todo, pero sobre todo, tiempo para el otro.

El verano, un tiempo para que la semilla de la Hospitalidad crezca en el corazón de cada Joven que participa y se deja tocar por cada realidad.

Vive la Hospitalidad

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

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https://www.youtube.com/watch?v=IOPYw3JA7K0

 

Testimonio Campo de Trabajo Mondragón 2017

 

Iniciamos el verano con nuestros campos de trabajo, la semana pasada un grupo de jóvenes de diferentes ciudades de España han participado en el centro Aita Menni de Mondragón, los jóvenes han vivido una experiencia intensa de encuentro y servicio con los residentes del centro. Os dejamos su testimonio contado en primera persona.

 

 

“Somos un grupo de 12 jóvenes procedentes del colegio Jesuitas de Bilbao y Pamplona que nos hemos animado a sumergirnos durante esta semana en la vida del centro Aita Menni de Mondragón. Era algo nuevo para la mayoría de nosotros, ya que nunca habíamos estado en contacto con personas con enfermedad mental.

Y lo que a primera vista parecía ser algo intimidante, ha resultado ser una de las experiencias  más gratificantes que hemos vivido nunca. Una experiencia llena de vida, fe, esperanza e ilusión.

La acogida por parte de las hermanas y los trabajadores del centro fue inmejorable, transmitiéndonos desde el primer momento los valores hospitalarios que tanto les caracteriza. El querer servir en todo momento, la sensibilidad por los excluidos y la atención tan humana a los más necesitados…predominan por los pasillos de este hospital.

Además de ayudarnos a conocer esta realidad tan alejada de nuestro día a día, hemos podido abrir nuestro corazón a muchas personas con las que hemos compartido conversaciones, vivencias, testimonios…Y sobre todo, muchas emociones.

Han sido unos días en los que hemos aprendido a valorar la salud y la importancia de la entrega y el servicio. Así mismo, esta experiencia nos ha acercado un poco más a Dios, buscándole en todas las cosas, y viendo a Dios en los enfermos; tanto en sus sonrisas y palabras de agradecimiento, como en su dolor o sufrimiento.”

Haciendo experiencias de este tipo también puedes disfrutar del verano. Agradecemos todo lo vivido y compartido y deseamos que esta HOSPITALIDAD compartida haya llenado su vida, y sea algo que a partir de ahora de sentido también a sus vidas.

Agradecemos también la acogida de la comunidad, dando su tiempo y abriendo sus espacios para los jóvenes y al personal del centro que los ha acogido y acompañado y a todos los residentes que han posibilitado descubrir esta realidad, en la que la Vida se derrama y a todos se nos regala, alentando y enriqueciendo. ¡GRACIAS!

Pascua Hospitalaria, 24-26 de Marzo

Como cada año, queremos ofrecer a los jóvenes a vivir una experiencia intensa de servicio y oración durante los días grandes de la Semana Santa. Vivir la experiencia de la Pascua junto a la persona enferma necesitada.

Te ofrecemos vivir la Pascua con otros jóvenes del 24 al 26 de Marzo, en nuestro centro de Ciempozuelos, Complejo Asistencial Benito Menni.

El horario será de 10 a 19h cada día, sin quedarse a dormir, pero viviendo y compartiendo con la Comunidad Hospitalaria la experiencia intensa de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Si eres joven y estás animado en participar, no dudes en inscribirte cuanto antes. En el cartel tienes toda la información. ¡Te esperamos!

Pascua Ciempozuelos

Faros de misericordia

2015-12-16_1633Recién inaugurado el Jubileo de la Misericordia, desde el equipo de Pastoral Juvenil queremos ofrecer a los jóvenes la posibilidad de que vivan este año desde el compromiso verdadero de servicio a los más necesitados, en algunos de nuestros centros.
Por eso, hemos lanzado una nueva actividad llamada ‘FAROS DE MISERICORDIA’, en la que ofrecemos nuestros centros para poder vivir una experiencia, más o menos largo, de encuentro, servicio, acogida y misericordia con las personas enfermas que atendemos.
Si tú o tu grupo estáis interesado en esta preciosa propuesta, puedes contactar con nosotros a través del responsable del centro que te interese o bien mandarnos un correo a pjhospitalaria@gmail.com y te daremos la información y te pondremos en contacto con la persona responsable del centro que convenga. ¡Os esperamos!

‘Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación…’ Que no se frene esa misericordia que también nosotros hemos recibido del Padre… ¡llévala a otros!

El tríptico de información puedes descargarlo aquí.

Semana Misionera Hospitalaria 2015. #DOMUND

12034172_674469469356001_3998274928637336477_oCon motivo de la celebración del DOMUND, del 12 al 18 de octubre, y en el marco de la Jornada Mundial de las Misiones que celebra la Iglesia con el lema: Misioneros de la Misericordia, toda la familia Hospitalaria queremos recordar en estos días a tantos misioneros que recorren el mundo llevando la misericordia del Señor con sus propios vidas.
Nos acordamos especialmente de todos ellos y rezamos para que el Señor les siga dando fuerza y acompañando en esta intensa tarea de Evangelización por todos los lugares del mundo.

Aquí puedes descargar el material para toda la semana.

 

 

Campos de trabajo en Sant Boi

11A lo largo de este verano, otros dos campos de trabajo se han realizado en Sant Boi.
Del 4 al 18 de julio, en el que han participado un grupo de jóvenes de Zaragoza, Barcelona y Madrid, acompañados, estos últimos, por un sacerdote, en total 19 participantes.
El segundo grupo empezó el 22 hasta el 1 de agosto, 37 jóvenes de Vitoria, del colegio de los marianistas.

En general, la valoración es súper positiva. Los jóvenes han vivido una experiencia de servicio, junto a residentes del área de rehabilitación y de personas con discapacidad intelectual y física, han valorado la experiencia como única y al terminarla todos se sentían con ganas de quedarse unos días más.

13El primer día llegaban para cenar, y después un encuentro donde con una pequeña dinámica realizábamos una pequeña presentación de la experiencia, y motivábamos a los jóvenes para que se pararan y pusieran nombres a los sentimientos que sentían ante el inició de la experiencia, se le presentaba el lema, y se les explicaba que los temas de reflexión girarían en torno a valores y contravalores, que debían conocer y experimentar si querían hacer realidad lo que el lema nos presentaba “SUMETE A LA HOSPITALIDAD”.

9Al día siguiente junto a las educadoras, Marta y Nuria, se les presentó el centro, la tipología de los usuarios con los que iban a compartir durante estos días y se le presentaron las actividades. Por la tarde el primer contacto fue ir al a plaza del ayuntamiento a compartir un helado.
Los días transcurrieron con actividades, sobretodo fuera del centro, ya que el campo lo planteamos como unas mini vacaciones para los residentes, por lo que organizamos muchas salidas por el pueblo, a Barcelona, fuentes de Montjuïc, a la piscina, a cenar, al cine…intentamos que sean variadas y divertidas.

1El día se comienza con el desayuno, una oración donde se les entrega el tema de reflexión, al que se les anima que lo lean a lo largo del día, porque por la noche después de cenar hay un tiempo para compartir la experiencia del día, e intentar situarnos óomo vivimos valores como la dignidad, el servicio, la gratuidad, la gratitud, escucha, la responsabilidad, todos ellos enmarcados desde el valor que los engloba todos que es la HOSPITALIDAD, vividos en la realidad que les presentamos junto a las personas con enfermedad mental y con discapacidad.
El día se termina con una oración. Según el grupo una película también ha sido motivadora al final de la jornada.

Pero que mejor que os hablen aquellos que han vivido la experiencia, con algunos de sus testimonios:

Este campo de trabajo supone un punto de inflexión para todos los que hemos participado en él. Hemos podido enfrentarnos a nuestros prejuicios e ideas preconcebidas que teníamos sobre las personas con enfermedades mentales. Ha sido también una experiencia que a muchos nos ha descubierto una realidad cercana, pero muchas veces olvidada por la sociedad.
3A nivel personal, he conocido a personas (no sólo pacientes) con unas ganas increíbles de vivir y de disfrutar de la vida. Personas que, aún con limitaciones, quieren comerse el mundo. Personas para las que ir a tomar un helado o simplemente dar una vuelta y charlar con alguien les colma de felicidad.
Hemos sido participes de un intercambio de gratitud, enseñanza y amistad. Una relación que la mayoría de nosotros nos ha llegado a lo más profundo del corazón y que ha conseguido sacudir nuestras base de pensamiento.
Indudablemente ha sido también una experiencia de fe. Una experiencia en la que hemos podido apreciar los valores cristianos que se ven reflejados en cada una de las personas que dedican su vida a cuidar de estas personas que tanta atención y afecto necesitan.
Solo me queda despedirme con un gracias. Un gracias sincero. Un gracias que va dedicado a las personas que han hecho posible que hayamos vivido en estos días, tantos momentos especiales. ¡Hasta pronto!

Luis

El primer día que llegué no sabía lo que me iba a encontrar. La primera vez que vi a los enfermos y se me acercaron me impactó. Gente de la calle por la que yo siento miedo a veces. ¿Quién me iba a decir que conectaría tan bien con esas personas? Si me lo hubieran avisado, no lo habría creído.
7He aprendido que todos somos iguales, nadie es más que nadie, y sobre todo, que todas las personas tienen derecho a una segunda oportunidad, y en definitiva a ser feliz. Estas personas me han enseñado a valorar todo lo que tengo: mi familia, mi entorno, mi vida… Me siento orgullosa de mi misma, cuando recuerdo todas las sonrisas que he sacado con mi presencia; solo con eso me siento satisfecha de haber aprendido a escuchar más, he aprendido lo que realmente es la empatía. De las señoras con discapacidad intelectual he aprendido a vivir con alegría, sin preocupaciones absurdas, he aprendido a comunicarme con signos, con gestos.
Esta experiencia me ha servido para madurar, preocuparme por lo que realmente merece la pena. He aprendido a servir a los demás, ayudar, a ser solidaria… Nunca pensé que esta experiencia me ayudaría tanto. Salgo de aquí con ganas de seguir ayudando a los demás, de escuchar a gente que necesita desahogarse, de seguir poniéndome en el lugar del otro y entender la vida desde su perspectiva.
He aprendido a ser más responsable, a mirar por los demás y pensar menos en mí.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han formado parte de mi experiencia, tanto a los enfermos, porque en vez de ayudarles yo a ellos, me han ayudado ellos a mi; como a sor Ana: Gracias por ser así, como tú eres, con tu sensibilidad, bondad y buen corazón. Pero sobretodo quiero darle gracias a Dios, por dejarme estar aquí, por estar conmigo en mi camino siempre, y enseñarme realmente lo que es el amor.
He intentado expresar mi experiencia de la mejor forma posible, pero creo que cada persona lo vive de una forma distinta.
Si tuviera que describir esta experiencia en una sola palabra sería: inexplicable.
Este campo de trabajo me ha servido para darme cuenta que aquí no termina mi experiencia EN LA HOSPITALIDAD, SINO QUE ESTO SÓLO ACABA DE EMPEZAR. Sólo puedo decir gracias y ¡hasta la próxima!. Por que volveré.

Celia

Creo que la mejor forma de empezar es dando las gracias, por lo que hemos recibido y sobre todo con las ganas con lo que se nos ha facilitado todo. Uno de los principios que se busca es inculcar a los voluntarios la hospitalidad, la empatía, el respeto y el altruismo, pero lo que me impacta y al mismo tiempo el valor, es que no se enseña, se demuestra.
Recibir a 37 desconocidos, ceder la responsabilidad de unas personas que necesitan atención y darte cuenta de que aprendemos unos de los otros. Sorprende ver que llegas con miedo de afrontar una situación complicada con el tópico de “los locos del manicomio” y una sale con el sentimiento de que idiota ha sido por no ver que quizás ellos están mucho más cuerdos que tú.8
Has venido a su casa, te han recibido, dado de comer y compartido sus historias contigo, algo se queda de ti con ellos, pero mucho de ellos te los llevas contigo, un pensamiento que nos ha nacido a muchos de nosotros, es la pena que nos da que esta experiencia no pueda ser vivida por más personas. Es nostálgico y difícil de explicar algo que solo se puede entender con el abrazo de una señora que sin razón alguna ha decidido formar parte de ti.
Gracias de corazón por la experiencia vital, gracias por confiar en que este mundo puede ser mejor.

Campo de trabajo en Palencia

Del 10 al 17 de Agosto, ocho jóvenes de diferentes ciudades de España han participado en el Campo de trabajo de Palencia. Acompañados por Sor Mª José Marcos, los jóvenes han vivido una experiencia intensa de encuentro y servicio con los residentes del centro. Os dejamos su testimonio contado en primera persona.

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Algo nerviosos y expectantes, llegamos como gotas los jóvenes, de distintos puntos de España: Madrid, Navarra, Palencia, Vitoria, etc., al Centro Sociosanitario de las Hermanas Hospitalarias de Palencia.
Tras una acogida, tremendamente calurosa, comenzamos a pasear por aquel pasillo kilométrico; contemplando cómo cada persona que pasaba por nuestro lado, nos miraba y saludaba, con un amor difícil de encontrar en nuestro día a día. Parecía que lo que nos rodeaba esperaba algo de nosotros, algo mucho más grande de lo que podíamos imaginar.
20150814_092157Empezamos a conocernos, y pronto notamos cómo la Hospitalidad que queríamos vivir, fortalecía nuestro grupo; haciéndonos más humanos, más hospitalarios, por los valores que aquí se transmiten.
Siendo conscientes, de que lo importante es servir y amar a Jesús, como decía el Padre Menni, nos dirigimos a las unidades en las que pasaríamos el resto de los días ayudando, sirviendo a los demás. Entregados a las personas más dependientes, descubrimos que en las pequeñas cosas se esconde lo más grande, se esconde Jesús. Sin saberlo, estábamos cada día más cerca de Aquel que tanto nos ama. Descubrirle en el rostro de cada enfermo no es fácil, conlleva ver desde el corazón, pues lo esencial es invisible a los ojos. Y esto, es algo que se hizo real en nuestras vidas. ¡Experimentamos a Cristo Resucitado junto a aquellas personas a las que tanto cariño cogimos!

20150813_122929Un día, nos encontrábamos en la Residencia Benito Menni. No entendíamos por qué a alguna de las residentes que ahí estaban, se les caían continuamente las zapatillas. Con delicadeza, nos arrodillamos y comenzamos a ponérselas en sus pequeños pies. Una sensación inmensa recorrió nuestro interior y un pasaje del Evangelio vino a nuestra mente: Jesús, lavando los pies a sus discípulos. Ahí estábamos nosotros… habíamos conseguido servir desde el corazón, amar sin condiciones.

Paso a paso, acompañados de las oraciones que nos llenaban de fuerza, intentamos dar lo mejor de nosotros mismos. Poco a poco, nos dimos cuenta de que les necesitábamos a ellos, más que ellos a nosotros, pues nos habían cambiado la vida. 20150812_185551La vida cambia, sí, y esta experiencia marca un antes y un después en la nuestra. Aprendimos a apreciar lo importante de la vida, a ser felices con lo que tenemos. Aprendimos que las miradas hablan por sí solas y los abrazos traspasan barreras. Aprendimos que sólo viviendo para los demás se puede vivir plenamente, que nadie es mejor ni peor, si no que todos somos hermanos. Aprendimos que cada persona guarda un inmenso tesoro en su corazón, que cada persona merece la pena.

Sólo podemos dar gracias a Dios por esta experiencia junto a las Hermanas Hospitalarias, en especial a Sor María José, que con tanto cariño nos ha guiado en este camino. Gracias a toda la familia hospitalaria del Centro Sociosanitario. Gracias también a cada residente, por ser quienes nos han acercado a Jesús, Buen Samaritano… ¡Ojalá, supieran lo importantes que son en este mundo, en nuestras jóvenes vidas!