Cuestion de Servicio

Jueves Santo… todo un Dios se pone a servirnos…

¿Que podemos hacer nosotros?

Practicad la Hospitalidad

 

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Cuaresma, tiempo de Amar.

Iniciamos, con este miércoles de Ceniza, la Cuaresma, tiempo de conversión, de buscar, de ahondar. Tiempo de amar, de orar, de ayunar. Tiempo de dejarse hacer. Tiempo de cambiar el corazón. Tiempo de hacerse de nuevo.

El Papa Francisco nos dice en su mensaje “Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.”

Por ello se nos invita cuidar nuestra relación con Dios, mirarlo con más intensidad en este tiempo, (oración) pero también mirarnos a nosotros mismos, cuidar nuestro corazón, descubrir aquello que nos acerca a Dios y nos llena de su alegría, (ayuno). Eso sí, sin olvidar mirar a nuestro hermano, ser conscientes del que camina a nuestro lado y de que puedo hacer para hacerme más prójimo del otro, (limosna). Tres apoyos en nuestro camino de cuaresma.

“Ayunar de amor propio, esto cada día, condimentado con la paciencia y la abnegación que forman muy buena salsa.”  San Benito Menni. (c.725)

 

Escuchemos

Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor. Escuchemos, el Señor continuamente nos esta llamando, somos invitados a vivir atentos a la voz del Señor. Dios nos habla de muchas maneras: a través de otras personas, a través de los acontecimientos de la vida, nos habla en cada persona que sufre. Que cada uno de nosotros escuchemos la voz del Señor y, con corazón dócil, procuremos ser fieles a nuestra vocación y servir al Señor.

Abramos nuestros  ojos y ayudemos también a  descubrir a los testigos de la vida y la liberación a nuestro alrededor. Ellos son los profetas que iluminan nuestro caminar para que sigamos las huellas de Jesús, seamos también nosotras profetas que hablan con la autoridad que nace del Espíritu de Jesús. Una autoridad que es desde la sencillez y humildad, desde lo pequeño, desde la coherencia de una vida de servicio.

Escuchemos la vida.

Alegría, oración y gratitud nos preparan a la Navidad

Hemos encendido nuestra tercera vela que hoy representa la alegría que dará al mundo la venida de Cristo, Alegría, oración y gratitud nos preparan a la Navidad

El Papa Francisco en el Ángelus de hoy nos decía:

“San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y la acción de gracias continua».

No podemos olvidar que la certeza de nuestra alegría es Jesús, en esta primera actitud, el Apóstol exhorta a estar siempre alegres, aun cuando las cosas no marchan como quisiéramos,  pero está esa alegría profunda, que es la paz, señaló el Papa, recordando que las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno. Y que muchas veces la realidad que nos rodea parece árida como la del desierto en el que resonaba la voz de Juan Bautista, como recuerda el Evangelio. Pero las palabras del Bautista nos revelan la certeza de nuestra alegría:

“Se trata de Jesús, el enviado por el Padre que viene, como subraya Isaías, a dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor”

La alegría del cristiano, mana de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Y cuanto más arraigados estamos en Cristo, cuanto más cerca de Jesús estamos, más encontramos serenidad interior, aun en medio de las contradicciones cotidianas. Por ello el cristiano, habiendo encontrado a Jesús, no puede ser profeta de desventuras, sino testigo y heraldo de alegría. Una alegría que hay que compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace menos fatigoso el camino de la vida”

En nuestra vida Hospitalaria estamos llamados a manifestar alegría en nuestra vida, manifestar en el mundo del sufrimiento psíquico, la buena noticia de Jesús que viene y trae salvación, paz, justicia, alegría.

 

No neguemos nada a Jesús y entonces la Alegría inundara nuestro corazón.”  (San Benito Menni.c 144.)

 

 

 

Preparar el corazón.

Deseo que preparéis vuestros corazones para recibir al Divino Niño con humildad y santo desprendimiento de todo lo criado(…) anhelando ser cada vez más fieles Esposas del Divino Niño siguiendo sus pisadas y descansando en su Bondad y Misericordia para que vayáis uniéndoos a Él cada día más.  C. 518

¡ADVIENTO! ¡TE ESPERÁBAMOS! Deseamos  esperanza Ayúdanos a ser camino por el que venga Jesús Ayúdanos para allanar y acondicionar caminos

Al que prepara el camino al Mesías, Juan el Bautista, le toca barrer los caminos, quitar obstáculos, limpiar, arreglar la senda para que se pueda transitar sin dificultad. Vayamos detrás de él con nuestra vela, intentemos prender luz de la llama de su profunda fe. ¡Pongámonos en camino, con ánimo, incansablemente! Merece la pena el esfuerzo. No podemos quedarnos parados. Con el Bautista aprendemos a nos ser protagonistas sino servidores, gente que señala dónde está Belén, dónde está el misterio del Dios que se encarna y se hace pobre para compartir nuestra vida. La esperanza del Adviento nos impulsa. ¡Adelante!

¡Ven Señor Jesús¡

¡Cuando te vimos…!

Finalizamos el año litúrgico con la solemnidad de Jesucristo Rey de Universo.

Un Rey que nos dice: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.”

Es muy normal nuestro desconcierto…  “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”…  

Y en su respuesta una gran sorpresa…”Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.”  (Mt, 25. )

Será que nos habla de un Reino donde todos somos hermanos, donde estamos llamados a tratarnos con Respeto, Justicia, Amor, Ternura, Misericordia…

 

A este Rey vale la pena servir y entregar la vida.

Las Hermanas Hospitalarias entregamos nuestra vida a Cristo, en el servicio a los Enfermos, a las personas que viven en fragilidad y en mundo del dolor Psiquico. Nos comprometemos en la construccion de un mundo mas Justo, donde todos somos hermanos.

“cuanto más desgraciados, representan más al vivo a Jesús Nuestro Redentor Amantísimo”. C.436

 

Si tienen un rato os invito a recordar esta historia de Leo Tolstoi.  Martin Zapatero