¡Setenta veces siete!

Hasta Setenta veces siete…

Nos habla de inmensidad, de exageración…

Se  nos dice que el perdón es sin límites y también generosidad, pues no debemos estar midiendo hasta donde…, ni a quien…, se nos pide darnos sin esperar nada a cambio. Vivir en el corazón de Dios que es bondad, generosidad, misericordia.

Me viene al recuerdo una historia que podemos encontrar en las redes:

“Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un gran aeropuerto. Como tenía una larga espera ante sí, decidió comprarse un buen libro y también se compró un paquete de galletas. Se sentó lo más cómodamente que pudo y se puso tranquilamente a leer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso. Al lado de su asiento donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió una revista y se puso a leer. Cuando ella cogió una galleta, el hombre también cogió una. Ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, contentándose con pensar: “Qué cara dura”. Cada vez que cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Ella se iba enfadando cada vez más, pero no quería hacer un espectáculo. Cuando solo quedaba una galleta pensó; ¿qué va a hacer ahora este imbécil? El hombre cogió la última galleta, la partió en dos y le dio la mitad. “Bueno, esto ya era demasiado…” ¡Estaba muy enfadada! En un arranque de genio, cogió su libro y sus cosas y salió disparada hacía la sala de embarque. Cuando se sentó en su asiento del avión, abrió su bolso y… con gran sorpresa descubrió su paquete de galletas intacto y cerrado.

¡Se sintió tan mal! No comprendía cómo se había podido equivocar… Había olvidado que guardó su paquete de galletas en su bolso. El hombre había compartido con ella sus galletas sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo…mientras ella se había enfadado tanto, pensando que había tenido que compartir sus galletas con él… y ahora no tenía ninguna posibilidad de explicarse, ni de pedirle disculpas.

Hay cuatro cosas que no podremos recuperar nunca más:

Una piedra…después de haberla tirado.

Una palabra…después de haberla dicho.

Una ocasión… después de haberla perdido.

El tiempo…cuando ya ha pasado.”

Esto puede ilustrar la actitud de un cristiano, la generosidad es una clara manifestación de nobleza de espíritu y grandeza de corazón que pueda dar una persona. En nuestra sociedad donde crece el individualismo, el egoísmo y la competitividad, podemos decir que la generosidad nos hace más personas, nos libera del rencor, nos enseña a vivir reconciliados con nosotros mismo y por ello con los demás.

Porque Dios nos llama a un Amor de Máximos, es todo un proyecto, un horizonte que tira de nosotros hacia adelante .¿Estas dispuesto a realizarlo en tu Vida?

 

“Hasta setenta veces siete”

 

¿Exageración? …

No,      GENEROSIDAD

 

Vive la Hospitalidad

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Desde El en Hospitalidad

Me sedujiste señor… y mi alama tiene ansia de ti, sed de conocerte, amarte y darte a conocer a mis Hermanos.  Hoy nos dices quien quiera seguirme que tome su Cruz… Si, seguirte conlleva tomar las cruces de nuestra vida y pero esa cruz es llevadera porque tú nos sostienes.  Me enseñas que la cruz no es un camino  para “conseguir” el cielo, sino Vida derramada por hacer verdad Tu sueño. Al comienzo de este nuevo curso, es bueno pedirle al Señor que nos siga dando la fuerza para continuar en este camino del amor. Que le de cuerda a nuestros relojes, que espabile nuestro corazón, que abra nuestros oídos… que nos enseñe a hacer el camino desde Él.

Convencidos de que el Señor sigue llamando a cada uno a una misión, a una vocación y a un estilo de vida, religiosas y laicos estamos llamados a realizar juntos la obra hospitalaria desde el compromiso, la entrega y la confianza en que el Señor nos alienta y acompaña. ¿Cuál es tu compromiso?

 Vive La Hospitalidad desde Él

Que Brote la Semilla…

“El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino” Mt, 13.

 

Las lecturas de este domingo nos traen un mensaje lleno de vida y esperanza. En la realidad que vivimos, en nuestra familia Hospitalaria, en cada uno de nosotros, hay mucho más de trigo que de cizaña. Dios espera por cada persona, Dios confía en que su mensaje de Amor crezca en nuestro corazón y de fruto.

“Que brote, que se abran las semillas que Tú pusiste en mi tierra

Que brote que brote la vida nueva que brote, Señor, que brote aún con cizaña o sin ella que crezca toda esa vida que se hace fuerte en tu espera

QUE TU PALABRA ALIMENTE MI TIERRA, Y LA VIDA CREZCA

https://www.youtube.com/watch?v=r1OCcIly-Hw

Sembrar en Verano

Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»

Jesús siempre nos quiere enseñar, nos muestra que su palabra es ante todo desde la libertad. Él se acerca a nosotros tal como somos, nos ofrece su mensaje y enseñanza depende de nuestro corazón acoger su mensaje, somos nosotros los que desde nuestra libertad lo acogemos y actuamos. Podemos dejarnos llenar por el mensaje, la vida que nos ofrece y dar fruto en nuestra vida.

Salió el sembrador…nosotras también estamos llamadas a sembrar…

En este tiempo de verano, de una manera especial sembramos en nuestra sociedad, ofreciendo a los jóvenes una experiencia de solidaridad. Un Campo de Trabajo es una experiencia intensa para compartir unos días con aquellas personas más necesitadas: puede ser con personas Mayores, aquellos que sufren una enfermedad mental o el mundo de la diversidad Funcional (discapacidad). Es un tiempo para profundizar en lo que supone para cada uno el encuentro con el otro y la presencia de Jesús como Buen Samaritano.

Durante esos días, hay momentos para todo. Tiempo de disfrutar, de compartir, de ayudar, de divertirse, de reflexionar, de orar, de cantar, de jugar, de reír, de descansar… tiempo para todo, pero sobre todo, tiempo para el otro.

El verano, un tiempo para que la semilla de la Hospitalidad crezca en el corazón de cada Joven que participa y se deja tocar por cada realidad.

Vive la Hospitalidad

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

https://www.youtube.com/watch?v=IOPYw3JA7K0

 

Acudir a El

“Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontrareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.”

Mt 28-29

 

Se nos invita a todos a acogernos a la compasión y su misericordia de nuestro Dios. Los que nos podamos sentir cansados, todos estamos invitados a acercarnos a Jesús. Porque su “yugo es llevadero” y su “carga, ligera”. Ése es el Evangelio que se ha revelado a la gente sencilla, a los que son capaces de abrir su corazón, y reconocer que dependemos de él, porque sólo de él nos llega la verdadera paz, el seguro descanso.

“¡Ven a Mí!”, te dice el Señor, cuando te experimentes fatigado, agobiado, invitándote a salir de ti mismo, a buscar en Él ese apoyo, ese consuelo, esa fortaleza que hace ligera la carga. Él, que experimentó en su propia carne y espíritu la fatiga, el cansancio, la angustia, la pesada carga de la cruz, nos comprende bien y sabe cómo aligerar nuestro cansancio

Si buscas al Señor, en Él encontrarás el descanso del corazón, el consuelo, la fortaleza en tu fragilidad. Y aunque el Señor no te libere del yugo de la cruz, te promete aliviar su peso haciéndose Él mismo tu cirineo.

Animo pues, hijas mías, descansemos todos unidos en el Corazón de Jesús, correspondamos siempre al vivo deseo de Jesús, que quiere que desconfiando siempre de nosotros mismos, confiemos en EL (San Benito Menni c. 571)

https://www.youtube.com/watch?v=ZyZja2Hu-7M

Testimonio Campo de Trabajo Mondragón 2017

 

Iniciamos el verano con nuestros campos de trabajo, la semana pasada un grupo de jóvenes de diferentes ciudades de España han participado en el centro Aita Menni de Mondragón, los jóvenes han vivido una experiencia intensa de encuentro y servicio con los residentes del centro. Os dejamos su testimonio contado en primera persona.

 

 

“Somos un grupo de 12 jóvenes procedentes del colegio Jesuitas de Bilbao y Pamplona que nos hemos animado a sumergirnos durante esta semana en la vida del centro Aita Menni de Mondragón. Era algo nuevo para la mayoría de nosotros, ya que nunca habíamos estado en contacto con personas con enfermedad mental.

Y lo que a primera vista parecía ser algo intimidante, ha resultado ser una de las experiencias  más gratificantes que hemos vivido nunca. Una experiencia llena de vida, fe, esperanza e ilusión.

La acogida por parte de las hermanas y los trabajadores del centro fue inmejorable, transmitiéndonos desde el primer momento los valores hospitalarios que tanto les caracteriza. El querer servir en todo momento, la sensibilidad por los excluidos y la atención tan humana a los más necesitados…predominan por los pasillos de este hospital.

Además de ayudarnos a conocer esta realidad tan alejada de nuestro día a día, hemos podido abrir nuestro corazón a muchas personas con las que hemos compartido conversaciones, vivencias, testimonios…Y sobre todo, muchas emociones.

Han sido unos días en los que hemos aprendido a valorar la salud y la importancia de la entrega y el servicio. Así mismo, esta experiencia nos ha acercado un poco más a Dios, buscándole en todas las cosas, y viendo a Dios en los enfermos; tanto en sus sonrisas y palabras de agradecimiento, como en su dolor o sufrimiento.”

Haciendo experiencias de este tipo también puedes disfrutar del verano. Agradecemos todo lo vivido y compartido y deseamos que esta HOSPITALIDAD compartida haya llenado su vida, y sea algo que a partir de ahora de sentido también a sus vidas.

Agradecemos también la acogida de la comunidad, dando su tiempo y abriendo sus espacios para los jóvenes y al personal del centro que los ha acogido y acompañado y a todos los residentes que han posibilitado descubrir esta realidad, en la que la Vida se derrama y a todos se nos regala, alentando y enriqueciendo. ¡GRACIAS!

Seguirlo en Hospitalidad

Seguirlo, amarlo solo a Él, tomar la Cruz, perder para ganar, recibirlo y acogerlo no quedará sin recompensa.

¡Cuánto mensaje en el Evangelio!

Las palabras de Jesús en el Evangelio nos dan la razón profunda por la que la hospitalidad se convierte para el cristiano en algo más que una norma o una tradición. Jesús asegura en el evangelio que quien practique la hospitalidad tendrá la gracia de recibir al mismo Dios en su casa. “El que os recibe a vosotros me recibe a mi…., recibe al que me ha enviado”.

Jesús nos dice que recibir al que se acerca a nosotros, abrirle nuestra casa y nuestra amistad es como recibirle a él. Esa es la clave. Jesús mismo es el que pasa por delante de nuestra puerta y de nuestra vida. Jesús es el que nos llama y nos pide albergue.

De qué manera tan distinta se recibe y se acoge cuando sabemos, creemos que todo lo que hagamos al prójimo se lo hacemos al mismo Cristo. En nuestra sociedad, debemos abrir los ojos para ver en cada persona su dimensión sagrada, para tratarla con el respeto y la dignidad que merece.

Las Hermanas Hospitalarias seguimos a Jesús buen samaritano que no deja de lado al hermano caído, al enfermo y al Vulnerable. Pero somos invitadas a seguirlo con un corazón sencillo, que vive unificado en Cristo, nuestro centro. Pero al cual descubrimos en aquel que sufre y pasa a nuestro lado. Ningún vaso de agua…, ningún gesto de Hospitalidad quedara sin recompensa.

Vive la Hospitalidad.

“Continuamente os tengo presentes en mi corazón y no ceso de pedir cada día por vosotras, para que seáis fieles al Señor, y os aprovechéis… no podéis imaginaros la alegría que causará en vuestro corazón,… la práctica de la santa caridad hospitalaria, con las pobres enfermas, acordándose que cada una de ellas, representa al vivo a Nuestro Señor Jesucristo y a su Madre María Santísima, y que Ellos reciben cuanto se hace por cada una de ellas, tanto más, cuanto mayor es su desgracia y os dará, hijas mías, un premio tanto más grande y brillante, cuanto más tengáis ocasión de sufrir.” San Benito Menni C 660.