Que Brote la Semilla…

“El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino” Mt, 13.

 

Las lecturas de este domingo nos traen un mensaje lleno de vida y esperanza. En la realidad que vivimos, en nuestra familia Hospitalaria, en cada uno de nosotros, hay mucho más de trigo que de cizaña. Dios espera por cada persona, Dios confía en que su mensaje de Amor crezca en nuestro corazón y de fruto.

“Que brote, que se abran las semillas que Tú pusiste en mi tierra

Que brote que brote la vida nueva que brote, Señor, que brote aún con cizaña o sin ella que crezca toda esa vida que se hace fuerte en tu espera

QUE TU PALABRA ALIMENTE MI TIERRA, Y LA VIDA CREZCA

https://www.youtube.com/watch?v=r1OCcIly-Hw

Sembrar en Verano

Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»

Jesús siempre nos quiere enseñar, nos muestra que su palabra es ante todo desde la libertad. Él se acerca a nosotros tal como somos, nos ofrece su mensaje y enseñanza depende de nuestro corazón acoger su mensaje, somos nosotros los que desde nuestra libertad lo acogemos y actuamos. Podemos dejarnos llenar por el mensaje, la vida que nos ofrece y dar fruto en nuestra vida.

Salió el sembrador…nosotras también estamos llamadas a sembrar…

En este tiempo de verano, de una manera especial sembramos en nuestra sociedad, ofreciendo a los jóvenes una experiencia de solidaridad. Un Campo de Trabajo es una experiencia intensa para compartir unos días con aquellas personas más necesitadas: puede ser con personas Mayores, aquellos que sufren una enfermedad mental o el mundo de la diversidad Funcional (discapacidad). Es un tiempo para profundizar en lo que supone para cada uno el encuentro con el otro y la presencia de Jesús como Buen Samaritano.

Durante esos días, hay momentos para todo. Tiempo de disfrutar, de compartir, de ayudar, de divertirse, de reflexionar, de orar, de cantar, de jugar, de reír, de descansar… tiempo para todo, pero sobre todo, tiempo para el otro.

El verano, un tiempo para que la semilla de la Hospitalidad crezca en el corazón de cada Joven que participa y se deja tocar por cada realidad.

Vive la Hospitalidad

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

https://www.youtube.com/watch?v=IOPYw3JA7K0

 

Acudir a El

“Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontrareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.”

Mt 28-29

 

Se nos invita a todos a acogernos a la compasión y su misericordia de nuestro Dios. Los que nos podamos sentir cansados, todos estamos invitados a acercarnos a Jesús. Porque su “yugo es llevadero” y su “carga, ligera”. Ése es el Evangelio que se ha revelado a la gente sencilla, a los que son capaces de abrir su corazón, y reconocer que dependemos de él, porque sólo de él nos llega la verdadera paz, el seguro descanso.

“¡Ven a Mí!”, te dice el Señor, cuando te experimentes fatigado, agobiado, invitándote a salir de ti mismo, a buscar en Él ese apoyo, ese consuelo, esa fortaleza que hace ligera la carga. Él, que experimentó en su propia carne y espíritu la fatiga, el cansancio, la angustia, la pesada carga de la cruz, nos comprende bien y sabe cómo aligerar nuestro cansancio

Si buscas al Señor, en Él encontrarás el descanso del corazón, el consuelo, la fortaleza en tu fragilidad. Y aunque el Señor no te libere del yugo de la cruz, te promete aliviar su peso haciéndose Él mismo tu cirineo.

Animo pues, hijas mías, descansemos todos unidos en el Corazón de Jesús, correspondamos siempre al vivo deseo de Jesús, que quiere que desconfiando siempre de nosotros mismos, confiemos en EL (San Benito Menni c. 571)

https://www.youtube.com/watch?v=ZyZja2Hu-7M

Testimonio Campo de Trabajo Mondragón 2017

 

Iniciamos el verano con nuestros campos de trabajo, la semana pasada un grupo de jóvenes de diferentes ciudades de España han participado en el centro Aita Menni de Mondragón, los jóvenes han vivido una experiencia intensa de encuentro y servicio con los residentes del centro. Os dejamos su testimonio contado en primera persona.

 

 

“Somos un grupo de 12 jóvenes procedentes del colegio Jesuitas de Bilbao y Pamplona que nos hemos animado a sumergirnos durante esta semana en la vida del centro Aita Menni de Mondragón. Era algo nuevo para la mayoría de nosotros, ya que nunca habíamos estado en contacto con personas con enfermedad mental.

Y lo que a primera vista parecía ser algo intimidante, ha resultado ser una de las experiencias  más gratificantes que hemos vivido nunca. Una experiencia llena de vida, fe, esperanza e ilusión.

La acogida por parte de las hermanas y los trabajadores del centro fue inmejorable, transmitiéndonos desde el primer momento los valores hospitalarios que tanto les caracteriza. El querer servir en todo momento, la sensibilidad por los excluidos y la atención tan humana a los más necesitados…predominan por los pasillos de este hospital.

Además de ayudarnos a conocer esta realidad tan alejada de nuestro día a día, hemos podido abrir nuestro corazón a muchas personas con las que hemos compartido conversaciones, vivencias, testimonios…Y sobre todo, muchas emociones.

Han sido unos días en los que hemos aprendido a valorar la salud y la importancia de la entrega y el servicio. Así mismo, esta experiencia nos ha acercado un poco más a Dios, buscándole en todas las cosas, y viendo a Dios en los enfermos; tanto en sus sonrisas y palabras de agradecimiento, como en su dolor o sufrimiento.”

Haciendo experiencias de este tipo también puedes disfrutar del verano. Agradecemos todo lo vivido y compartido y deseamos que esta HOSPITALIDAD compartida haya llenado su vida, y sea algo que a partir de ahora de sentido también a sus vidas.

Agradecemos también la acogida de la comunidad, dando su tiempo y abriendo sus espacios para los jóvenes y al personal del centro que los ha acogido y acompañado y a todos los residentes que han posibilitado descubrir esta realidad, en la que la Vida se derrama y a todos se nos regala, alentando y enriqueciendo. ¡GRACIAS!

Seguirlo en Hospitalidad

Seguirlo, amarlo solo a Él, tomar la Cruz, perder para ganar, recibirlo y acogerlo no quedará sin recompensa.

¡Cuánto mensaje en el Evangelio!

Las palabras de Jesús en el Evangelio nos dan la razón profunda por la que la hospitalidad se convierte para el cristiano en algo más que una norma o una tradición. Jesús asegura en el evangelio que quien practique la hospitalidad tendrá la gracia de recibir al mismo Dios en su casa. “El que os recibe a vosotros me recibe a mi…., recibe al que me ha enviado”.

Jesús nos dice que recibir al que se acerca a nosotros, abrirle nuestra casa y nuestra amistad es como recibirle a él. Esa es la clave. Jesús mismo es el que pasa por delante de nuestra puerta y de nuestra vida. Jesús es el que nos llama y nos pide albergue.

De qué manera tan distinta se recibe y se acoge cuando sabemos, creemos que todo lo que hagamos al prójimo se lo hacemos al mismo Cristo. En nuestra sociedad, debemos abrir los ojos para ver en cada persona su dimensión sagrada, para tratarla con el respeto y la dignidad que merece.

Las Hermanas Hospitalarias seguimos a Jesús buen samaritano que no deja de lado al hermano caído, al enfermo y al Vulnerable. Pero somos invitadas a seguirlo con un corazón sencillo, que vive unificado en Cristo, nuestro centro. Pero al cual descubrimos en aquel que sufre y pasa a nuestro lado. Ningún vaso de agua…, ningún gesto de Hospitalidad quedara sin recompensa.

Vive la Hospitalidad.

“Continuamente os tengo presentes en mi corazón y no ceso de pedir cada día por vosotras, para que seáis fieles al Señor, y os aprovechéis… no podéis imaginaros la alegría que causará en vuestro corazón,… la práctica de la santa caridad hospitalaria, con las pobres enfermas, acordándose que cada una de ellas, representa al vivo a Nuestro Señor Jesucristo y a su Madre María Santísima, y que Ellos reciben cuanto se hace por cada una de ellas, tanto más, cuanto mayor es su desgracia y os dará, hijas mías, un premio tanto más grande y brillante, cuanto más tengáis ocasión de sufrir.” San Benito Menni C 660.

Corazón de Jesús

Hoy, viernes 23 de Junio, celebramos la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Para las Hermanas Hospitalarias hoy es un día importante, porque nuestra congregación nació del Corazón de Jesús. Nuestra espiritualidad se desarrolla en torno a ese Divino Corazón.

Corazón abierto, misericordiosos, donde encontramos descanso y fuerza para acoger y amar con los mismos sentimientos de Cristo. Objetivo de toda espiritualidad cristiana: la configuración progresiva con Cristo, sostenida e impulsada por el Espíritu.

Ojalá que sepamos contemplar a Cristo y descubrir en Él las actitudes que estamos llamados a encarnar en nuestra entrega a la misión hospitalaria. Todos los que formamos la familia Hospitalaria, religiosas y laicos estamos llamados a descubrirlo y seguirlo en nuestro servicio diario.

“Mis amadas hijas en el Señor, pequeñas y grandes; pues para mí todas sois grandes si sois pequeñas, o sea si sois bien humildes, penetradas de la verdad de que nada bueno tenemos nuestro y que seremos grandes, si penetrados de nuestra nada, desconfiamos de nosotros mismos y así nos echamos de lleno y plenamente con gran confianza en el Corazón de Jesús; seguros, muy seguras que allí todo lo encontraremos; pues el único obstáculo que hay para que el Océano inmenso de las Bondades de Jesús inunde nuestro corazón, es el obstáculo que pone nuestra dureza y terquedad, porque no acabamos de dejarnos en las manos del Señor, no acabamos de ser dóciles a El, queremos nosotros gobernarnos, nos parece que nosotros lo sabemos o sabríamos acertar más. ¿Cuándo acabaremos de echarnos en las manos del Señor, como un barro blando en manos del Alfarero? ¿Cuándo nos echaremos en manos de la Divina Providencia, con esa fe, con esa tranquilidad y confianza de quien sabe, que en las Manos del Señor, todo, todo será para nuestro bien? Si, hijas mías, os lo repito; desconfiar de nosotros mismos y confiar en el Señor; repitamos a menudo esta jaculatoria que todo lo comprende: “Dios mío, de mí desconfío, en Vos confío y me abandono.”

San Benito Menni. C. 445

 

Partirse y repartirse. Corpus Christi.

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Jn 6

 

Somos un Pueblo de Dios creyente y caminante que necesita encontrarle visiblemente para seguir viviendo de Él y alcanzar la vida. Tenemos hambre de esperanza,  necesitamos a Jesucristo. En nuestro mundo hay multitudes hambrientas que necesitan pan.

Sabemos que el pan más importante es Jesucristo. Quería ante todo enseñarnos que hemos de buscarle y vivir de Él; quiso demostrar su amor dando de comer al hambriento e hizo de ello un imperativo evangélico fundamental.

Somos invitadas a recibirlo cada día en la eucaristía pero aún más importante a descubrirlo, servirlo en cada hermano. Hacernos pan para el hermano.

Él se partió y repartió. Nosotras estamos llamadas a Servir y amar.