Estas con nosotros

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».”  (Mateo 28,19-20)

Jesús como siempre nos sorprende, se marcha pero se queda, ausencia y presencia. ¿Dónde lo encontramos hoy? Jesús está presente en nosotros, aunque muchas veces nos cueste descubrir sus huellas. La celebración de la Ascensión, es una fiesta que nos habla de esperanza. Jesús no nos ha abandonado, permanece con nosotros, está en nosotros. De un modo especial permanece en la Palabra y en la comunidad reunida. Para los que vivimos la Hospitalidad, El permanece en el que sufre, en el hermano que esta caído en el camino.

El día de la Ascensión nos desafía y empuja a hacer con nuestra vida que su presencia invisible, se haga vivible a todos los hombres.

 

El está presente a nuestro lado, está presente al lado de cada 
hermano que sufre, por ello:

Gastaré mi voz en gritar las injusticias

dejaré que tu amor cicatrice mis heridas

tenderé mis manos para ayudar a cruzar líneas

que nos hacen inhumanos, que separan y marginan


Porque sé que estarás con nosotros cada día…


Abriremos las puertas para que soplen los vientos

y ventilen nuestras casas y se lleven nuestros miedos

y pondremos la confianza en lo sencillo, en lo pequeño

que nos salva, nos completa y nos hace tocar lo eterno


Porque sé que estarás con nosotros cada día…

                                        Canción de Salome Arricibita.


https://www.youtube.com/watch?v=u-Lq2NrwyXY

Pascua del Enfermo 2017

En el evangelio de este domingo, Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y nos garantiza manifestarse en la plenitud de una vida nueva y resucitada. “Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros”

Hoy la Iglesia celebra, en este domingo 6º Domingo de Pascua, la Pascua del enfermo. Jesús con su resurrección y su espíritu nos muestra una vida plena a la que estamos llamados, nos promete estar cerca de nosotros y especialmente de los más débiles y necesitados. Cada pascua del enfermo los obispos nos presentan un mensaje para este día, hoy podemos leer:

“La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos.

Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10, 10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabaja por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre”

Desde nuestro carisma Hospitalario estamos llamadas a ser generadoras de vida, de salud. Tenemos la misión de facilitar que la persona vulnerable, frágil y sus propias familias, puedan sentir la ayuda y consuelo de no estar solos; alguien camina a su lado para dar fuerza en su sufrimiento. Para que tengan Vida en abundancia.

Con simples gestos de Hospitalidad podemos ayudar, generar salud.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/Salud-Integral.CAS_.pdf

Oramos por las Vocaciones

Durante toda esta semana, en toda la Congregación hemos celebrado la Semana Vocacional. “Impulsadas por el Espíritu para anunciar la Hospitalidad”. Ha sido una semana para dar gracias a Dios por la vocación Hospitalaria que hemos recibido, tanto las religiosas como los laicos, y también una semana para pedirle al Señor que siga enviando obreros a su mies, especialmente personas comprometidas con la Hospitalidad y que descubran lo que el Señor quiere de ellas.

El evangelio de este día nos enseña que lo primero es escuchar su voz. Nada tan fascinante como su voz para llevarnos a una profunda experiencia con Él. Jesús, el Buen Pastor, va delante señalándonos el camino.

Lo decisivo es seguirle, inspirarnos en su estilo de vida para orientar la nuestra. Nadie, como Él, responde a nuestras preguntas, a nuestros deseos más profundos, a nuestras necesidades más vitales. El Espíritu nos descubre cómo Jesús nos llama por nuestro nombre, nos cautiva para saborear la certeza de ser elegidas y amadas.

Dios llama cuando quiere y como quiere, pero para que surjan vocaciones a la vida religiosa hospitalaria es necesario que preparemos el terreno. Te pedimos Señor por todos los jóvenes que se cuestionan su futuro desde una opción de vida en beneficio de los que sufren.

 

Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. (Papa Francisco)

 

Jesús camina junto a nosotros.

Mientras conversan, Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos». Es el primer gesto del Resucitado. Los discípulos no son capaces de reconocerlo, pero Jesús ya está presente caminando junto a ellos. Se las arregla para encontrarnos discretamente en el camino de la vida. Nos alcanza siempre. ¿No camina hoy Jesús veladamente junto a nosotros?

Jesús está interesado en conversar con ellos: «¿Qué conversación es ésa que traían mientras iban de camino?» No se impone revelándoles su identidad. Les pide que sigan contando su experiencia. Con él, irán descubriendo su ceguera. Se les abrirán los ojos cuando, guiados por su palabra, hagan un recorrido interior.

Los discípulos le hablan de sus expectativas y decepciones; Jesús les ayuda a ahondar en la identidad del Mesías crucificado. El corazón de los discípulos comienza a arder; sienten necesidad de que aquel “desconocido” se quede con ellos. Al partir el pan se les abren los ojos y lo reconocen:¡Jesús está con ellos!

Jesús siempre sale a nuestro encuentro, escucha nuestras preocupaciones, nos acompaña y alienta. Él nos invita a ser hospitalarios con el que encontramos en nuestro camino, hospitalidad es acercarnos al hermano y hacerle un hueco en nuestro Hogar, hacerle sentir acogido, reconocido. Al compartir nuestra vida y acoger al hermano estamos acogiendo y a caminando con Jesús Resucitado.

Son muchos los que necesitan nuestra escucha y comprensión, necesitan orientación y un mensaje de esperanza. Hay muchos caminos de Emaús. Déjate encontrar por el resucitado y camina a su lado acogiendo al hermano más necesitado.

Jesús camina junto a nosotros.

Recorre el camino de la Hospitalidad.

Celebramos a San Benito Menni

Hoy, 24 de Abril, es un día muy especial para toda la Comunidad Hospitalaria ¡ESTAMOS DE FIESTA!, porque celebramos el día de San Benito Menni.

El aprendió desde niño a dejarse guiar por su profunda Fe que le llevaba a comprometerse y a acercarse allí donde hubiera alguien sufriendo. Benito Menni siente una vocación especial por los enfermos mentales, y se siente profundamente llamado a trabajar por ellos para devolverles su dignidad, y cuidarles y tratarles como los preferidos de Dios.

Fue un hombre sensible a las necesidades de los hombres y mujeres de su tiempo y se comprometió con ellos para solucionarlas. Pasó por la vida haciendo el bien: acogió en su casa a los pobres sin techo, se preocupó de los huérfanos, dio de comer a los hambrientos, vistió al que estaba desnudo, sirvió y curó a los enfermos.

Restauró la Orden de los Hermanos de san Juan de Dios y fundó la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. El Inició la Obra hospitalaria que nosotros continuamos.

Por todo ello nos alegramos con Cristo Resucitado le damos gracias por el bien que hizo san Benito Menni y por el que continúa haciendo a través de todas las personas que formamos la comunidad hospitalaria: hermanas, colaboradores, enfermos, usuarios y sus familias.

Hoy, seguimos celebrando la vida fecunda en obras de santidad de Benito Menni.

Hoy, su legado nos invita a seguir siendo fieles a la entrega por el que su sufre, porque Cristo resucitado se nos hace presente en las personas que atendemos y cuidamos.

Desde aquí queremos felicitar a todos los que formamos la gran FAMILIA HOSPITALARIA en un día tan especial.

Que seamos siempre testigos de este amor misericordioso de Dios a todas las personas que sufren, al estilo de San Benito Menni, y hagamos de la Hospitalidad nuestra seña de identidad. Que todos juntos, hermanas y laicos, sigamos recreando juntos el carisma de la Hospitalidad.

“Yo estoy convencido de que lo único y esencial es amar a Jesús y al prójimo por amor suyo.” ( S. Benito Menni c. 166)

¡FELIZ DÍA PARA TODOS

https://www.youtube.com/watch?v=xCVCOYi_yUI

Encontrarnos con el Resucitado

“Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado”.

Es el Resucitado el que habla y nos invita a tocar, acercarnos a las heridas de nuestros hermanos. Jesús Resucitado se manifiesta al meter la mano en las heridas de Jesús muerto, de Jesús que ha recogido el dolor del mundo.

“hagamos mucho bien a los pobres, que cuanto más desgraciados, representan más al vivo a Jesús Nuestro Redentor”. (S Benito Menni c. 346)

A Jesús Resucitado no solo le encontramos en la paz de las iglesias. Estamos llamados a meter la mano en las heridas del mundo y hay que acercarse a los pobres, a los marginados, a los que sufren por cualquier razón.

Tocando la cruz, es como nos encontramos con el Señor Resucitado. Tocando las heridas de nuestros hermanos y hermanas, será como podremos escuchar de los labios del mismo Jesús la palabra que sanará nuestro corazón: “Paz a vosotros”.

Vivir nuestra Hospitalidad es acercarnos cada día al sufrimiento de nuestros hermanos, de los enfermos. Desde nuestras actitudes de ternura, cercanía, escucha y acogida, ser signos y trasparencia de Cristo Resucitado, que a ellos también les dice “Paz a vosotros”

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo.” ( Gaudium et Spes)


“¡alabado sea Dios, que se digna servirse de nosotros para hacer algún bien a tantos desgraciados ¿De dónde hemos merecido nosotros la gracia de que se digne el Señor emplearnos en su servicio y en alivio de sus vivas imágenes?” (S Benito Menni c. 406)


 

Vayamos a anunciar: el Señor está Vivo.

Hoy es un día de fiesta y alegría. ¡El Señor ha resucitado! Y desde la Hospitalidad somos invitados a ser anuncio de que Cristo Vive.

El Papa Francisco en su homilía de la vigilia pascual nos dice:

“Dios irrumpe para trastocar todos los criterios y ofrecer así una nueva posibilidad. Dios, una vez más, sale a nuestro encuentro para establecer y consolidar un nuevo tiempo, el tiempo de la misericordia. Esta es la promesa reservada desde siempre, esta es la sorpresa de Dios para su pueblo fiel: alégrate porque tu vida esconde un germen de resurrección, una oferta de vida esperando despertar

Y eso es lo que esta noche nos invita a anunciar: el latir del Resucitado, Cristo Vive. Y eso cambió el paso de María Magdalena y la otra María, eso es lo que las hace alejarse rápidamente y correr a dar la noticia. Eso es lo que las hace volver sobre sus pasos y sobre sus miradas. Vuelven a la ciudad a encontrarse con los otros.

Así como ingresamos con ellas al sepulcro, los invito a que vayamos con ellas, que volvamos a la ciudad, que volvamos sobre nuestros pasos, sobre nuestras miradas. Vayamos con ellas a anunciar la noticia, vayamos… a todos esos lugares donde parece que el sepulcro ha tenido la última palabra, y donde parece que la muerte ha sido la única solución. Vayamos a anunciar, a compartir, a descubrir que es cierto: el Señor está Vivo. Vivo y queriendo resucitar en tantos rostros que han sepultado la esperanza, que han sepultado los sueños, que han sepultado la dignidad. Y si no somos capaces de dejar que el Espíritu nos conduzca por este camino, entonces no somos cristianos.

Vayamos y dejémonos sorprender por este amanecer diferente, dejémonos sorprender por la novedad que sólo Cristo puede dar. Dejemos que su ternura y amor nos muevan el suelo, dejemos que su latir transforme nuestro débil palpitar.”

Si dejémonos sorprender por el Resucitado, cambiemos nuestras miradas y en nuestra Galilea  busquémoslo en nuestros hermanos, porque Él está vivo, y camina a nuestro lado.

¡Que se note en nuestra vida que CRISTO VIVE DENTRO DE NOSOTROS!

¡MIRAD, ÉL VIVE HOY, ANÚNCIALO!