¡Cuando te vimos…!

Finalizamos el año litúrgico con la solemnidad de Jesucristo Rey de Universo.

Un Rey que nos dice: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.”

Es muy normal nuestro desconcierto…  “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”…  

Y en su respuesta una gran sorpresa…”Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.”  (Mt, 25. )

Será que nos habla de un Reino donde todos somos hermanos, donde estamos llamados a tratarnos con Respeto, Justicia, Amor, Ternura, Misericordia…

 

A este Rey vale la pena servir y entregar la vida.

Las Hermanas Hospitalarias entregamos nuestra vida a Cristo, en el servicio a los Enfermos, a las personas que viven en fragilidad y en mundo del dolor Psiquico. Nos comprometemos en la construccion de un mundo mas Justo, donde todos somos hermanos.

“cuanto más desgraciados, representan más al vivo a Jesús Nuestro Redentor Amantísimo”. C.436

 

Si tienen un rato os invito a recordar esta historia de Leo Tolstoi.  Martin Zapatero

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Nuestros talentos al servicio del hermano.

En este domingo, invitados por papa Francisco, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Pobres. Con ella se pretende que en nuestra conciencia se produzca un fuerte llamamiento, de modo que estemos cada vez más convencidos de que compartir con los pobres nos permite entender el Evangelio en su verdad más profunda

El lema que nos propone Francisco para esta Jornada es inspirador: «No amemos de palabra sino con obras». El amor que experimentamos en nuestro corazón nos impulsa al servicio, porque el amor no admite escusas, el que quiere amar como amo Jesús, ha de hacer suyo su ejemplo, especialmente cuando se trata de amar a los pobres. El amor debe expresarse en nuestros actos. Hemos de ofrecer una  cercanía sincera, oración y ayuda generosa a tantas personas que, cerca y lejos de nosotros, sufren diversas formas de pobreza que se dan hoy en nuestro mundo.  De esta forma estaremos cumpliendo la Palabra que hoy escuchamos, pues recibimos del Señor unos dones personales que debemos hacer crecer y trasladar a nuestros hermanos. No nos vale conservar igual lo que recibimos, los talentos de cada uno deben estar al servicio de la fraternidad, al servicio de la humanidad. Cualquier otra cosa es “enterrarlos”.

En su mensaje para este día podemos leer: “Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma. …

Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios. …

Invito a toda la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad a mantener, en esta jornada, la mirada fija en quienes tienden sus manos clamando ayuda y pidiendo nuestra solidaridad. Son nuestros hermanos y hermanas, creados y amados por el Padre celestial. Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad. Dios creó el cielo y la tierra para todos; son los hombres, por desgracia, quienes han levantado fronteras, muros y vallas, traicionando el don original destinado a la humanidad sin exclusión alguna.”

Como hermanas hospitalarias hemos recibido el don/carisma de la hospitalidad, para compartirlo y hacerlo crecer, para manifestar en nuestro mundo que Dios misericordioso está presente en nuestra humanidad. Nuestro talento ayuda a que cada hermano, especialmente la persona vulnerable, aquellos que tienen sufrimiento psíquico, se levanten de su dolor y descubran su dignidad, y así construyamos un mundo más justo.

Gracias, Señor Jesús por tantos dones con que nos has enriquecido. No siempre pensamos en ello, pero hoy, te queremos dar las gracias por todos los dones con que Tú nos has enriquecido. Según tu parábola, Señor Jesús, no basta con reconocer que hemos sido agraciados, que tenemos unos dones. Es preciso que eso que Tú nos has dado lo sepamos aumentar. Es preciso que trabajemos para dar crecimiento a todo lo que Tú  has puesto en nosotros. Es preciso que lo que Tú nos has dado lo pongamos al servicio de la humanidad. Lo pongamos al servicio especialmente del pobre. Gracias Señor por el Don de la Hospitalidad. Repito las palabras del Papa “Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza. Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios.”

https://www.youtube.com/watch?time_continue=11&v=NXDH1OGxxeE

Domund 2017. Se Valiente.

“Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.” (Tes.1, 2-3)

San Pablo agradece a los primeros cristianos de Tesalónica su fe, su esperanza y su amor cristiano, en medio de las grandes dificultades en las que vivían. Si cada uno, como los primeros cristianos, tenemos una fe activa, un amor esforzado y una esperanza firme, siguiendo el ejemplo de Cristo, seremos fermento de Evangelio en nuestro mundo

Celebramos este domingo  la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND. Esta Jornada viene celebrándose desde 1926 y tiene como finalidad, en palabras del Papa Francisco   “animar y profundizar la conciencia misionera de cada bautizado y de cada comunidad, ya sea llamando a la necesidad de una formación misionera más profunda de todo el Pueblo de Dios, ya sea alimentando la sensibilidad de las comunidades cristianas a ofrecer su ayuda para favorecer la difusión del Evangelio en el mundo.”

En el Pregón para este Domund 2017 podeos escuchar:

“Los misioneros. Son esos seres elegidos para soportar las dificultades. Bravos y obedientes hijos dotados de paciencia y fortaleza. Benevolentes con las debilidades. Ejemplos de resistencia moral. Muestran diariamente cómo la compasión activa está en las entrañas de su misión y va más allá de la solidaridad… Héroes anónimos, que en sus viajes al infierno acaban por alcanzar el cielo al juntar con ternura sus manos a otras manos… En estos casi cien años de celebración del Domund, la labor hecha por los misioneros está rodeada de silencio, y aun así no falta la alegría en su misión, a pesar de que puedan tener el pecho descarnado por muchas ausencias, o porque hayan tenido fisuras en su integridad o propósitos a causa de sus dudas, que no son otra cosa que la consecuencia inherente a la honestidad. Si preguntáramos a cada uno de ellos por su labor, seguro que nos dirían que todo lo que hacen o han hecho merece la pena….  La belleza que provocan los pequeños gestos humanitarios regenera el mundo, y el amor lo salva.”

Hoy damos gracias por tantos misioneros que entregan su vida en el anuncio del Evangelio, algunos fuera de sus países, pero también aquellos que se entregan a la misión desde lugares más cercanos. Todos estamos llamados, con nuestros gestos, palabras, actitudes a ser mensajeros de la buena noticia del evangelio, ser testigos de fraternidad y misericordia. Porque la misión está en el corazón de la fe cristiana.  Vive la Hospitalidad.

Se Valiente, la misión te espera

Semana Misionera Hospitalaria

Con motivo de la celebración del DOMUND, Del 16 al 22 de octubre celebramos la Semana Misionera Hospitalaria, en colaboración con los Hermanos de San Juan de Dios, bajo el lema “La Hospitalidad consecuencia de la fe cristiana”. La familia Hospitalaria queremos recordar en estos días a tantos misioneros que recorren el mundo llevando la misericordia del Señor, anunciando la buena noticia con Valentía.

En estos días nos acordamos especialmente de todos ellos y rezamos para que el Señor les siga dando fuerza y acompañando en esta intensa tarea de Evangelización por todos los lugares del mundo.

En su mensaje para el domund el Papa dice: “Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. “Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado […]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!”

A los Jovenes os invitamos a vivir con Valentia nuestra misison Hospitalaria.

Os dejamos un enlace al material para las oraciones.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/2017-Semana-Misionera-Hospitalaria-FINAL-Spa.pdf

Testimonio Campo de Trabajo Mondragón 2017

 

Iniciamos el verano con nuestros campos de trabajo, la semana pasada un grupo de jóvenes de diferentes ciudades de España han participado en el centro Aita Menni de Mondragón, los jóvenes han vivido una experiencia intensa de encuentro y servicio con los residentes del centro. Os dejamos su testimonio contado en primera persona.

 

 

“Somos un grupo de 12 jóvenes procedentes del colegio Jesuitas de Bilbao y Pamplona que nos hemos animado a sumergirnos durante esta semana en la vida del centro Aita Menni de Mondragón. Era algo nuevo para la mayoría de nosotros, ya que nunca habíamos estado en contacto con personas con enfermedad mental.

Y lo que a primera vista parecía ser algo intimidante, ha resultado ser una de las experiencias  más gratificantes que hemos vivido nunca. Una experiencia llena de vida, fe, esperanza e ilusión.

La acogida por parte de las hermanas y los trabajadores del centro fue inmejorable, transmitiéndonos desde el primer momento los valores hospitalarios que tanto les caracteriza. El querer servir en todo momento, la sensibilidad por los excluidos y la atención tan humana a los más necesitados…predominan por los pasillos de este hospital.

Además de ayudarnos a conocer esta realidad tan alejada de nuestro día a día, hemos podido abrir nuestro corazón a muchas personas con las que hemos compartido conversaciones, vivencias, testimonios…Y sobre todo, muchas emociones.

Han sido unos días en los que hemos aprendido a valorar la salud y la importancia de la entrega y el servicio. Así mismo, esta experiencia nos ha acercado un poco más a Dios, buscándole en todas las cosas, y viendo a Dios en los enfermos; tanto en sus sonrisas y palabras de agradecimiento, como en su dolor o sufrimiento.”

Haciendo experiencias de este tipo también puedes disfrutar del verano. Agradecemos todo lo vivido y compartido y deseamos que esta HOSPITALIDAD compartida haya llenado su vida, y sea algo que a partir de ahora de sentido también a sus vidas.

Agradecemos también la acogida de la comunidad, dando su tiempo y abriendo sus espacios para los jóvenes y al personal del centro que los ha acogido y acompañado y a todos los residentes que han posibilitado descubrir esta realidad, en la que la Vida se derrama y a todos se nos regala, alentando y enriqueciendo. ¡GRACIAS!

CAMPOS DE TRABAJO HOSPITALARIO

Como en años anteriores te invitamos a una experiencia diferente.

Una experiencia desde la fe.

Un verano lleno de solidaridad y hospitalidad.

Compartirás tu tiempo, tus ilusiones, tus capacidades y descubrirás un mundo de esperanza, lleno de ternura, escucha, comprensión, acogida.

Este verano,

¡Vive la Hospitalidad!

Mantén la Esperanza. No dejes de Soñar

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En diversos libros y por las redes podemos encontrar esta historia. Pero hoy quiero nuevamente compartirla.

“Una mañana de invierno, un hombre que salía a pasear cada día por la playa se sorprendió al ver miles de estrellas de mar sobre la arena, prácticamente estaba cubierta toda la orilla.

Se entristeció al observar el gran desastre, pues sabía que esas estrellas apenas podían vivir unos minutos fuera del agua. Resignado, comenzó a caminar con cuidado de no pisarlas, pensando en lo fugaz que es la vida, en lo rápido que puede acabar todo .A los pocos minutos, distinguió a lo lejos una pequeña figura que se movía velozmente entre la arena y el agua. En un principio pensó que podía tratarse de algún pequeño animal, pero al aproximarse descubrió que, en realidad, era una niña que no paraba de correr de un lado para otro: de la orilla a la arena, de la arena a la orilla. El hombre decidió acercarse un poco más para investigar qué ocurría:

-Hola -saludó.

-Hola -le respondió la niña.

-¿Qué haces corriendo de aquí para allá? -le preguntó con curiosidad. La niña se detuvo durante unos instantes, cogió aire y le miró a los ojos.

-¿No lo ves? -contestó sorprendida- Estoy devolviendo las estrellas al mar para que no se mueran. El hombre asintió con lástima.

-Sí, ya lo veo, pero no te das cuenta de que hay miles de estrellas en la arena, por muy rápido que vayas jamás podrás salvarlas a todas… tu esfuerzo no tiene sentido. La niña se agachó, cogió una estrella que estaba a sus pies y la lanzó con fuerza al mar.

Para esta sí que ha tenido sentido.”

Tomado de: Eloy Moreno. Adaptación cuento sufí.

Incluido en “Cuentos para entender el mundo

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Cada día en la vida Hospitalaria somos como esa niña. Miramos el verdadero valor de cada persona y no dejamos de soñar con hacer un mundo mejor. El verdadero valor de una persona no se encuentra en su inteligencia, ni en sus talentos, ni en sus habilidades, el auténtico valor de una persona, el más valioso, es esa capacidad generosa de situarse en el lugar del otro, de ser para otras personas.

Cada acto de amor que hagas, es una estrellita que devuelves al mar…Sé que en este mundo un solo gesto de ternura, de amabilidad y solidaridad tal vez nos puede parecer sin sentido. Pero si cada uno pone su grano de arena, lograremos que millones de personas en este mundo puedan tener una esperanza de vida.  La esperanza es una gran fuente de energía para transformar la vida. Nunca debemos dejar de Soñar, como nos dice repetidamente el papa Francisco: “No pierdan el encanto de soñar, ¡atrévanse a soñar!”

Decídete a salvar la estrella que está entre tus manos.

Vive la Hospitalidad.

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