Acudir a El

“Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontrareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.”

Mt 28-29

 

Se nos invita a todos a acogernos a la compasión y su misericordia de nuestro Dios. Los que nos podamos sentir cansados, todos estamos invitados a acercarnos a Jesús. Porque su “yugo es llevadero” y su “carga, ligera”. Ése es el Evangelio que se ha revelado a la gente sencilla, a los que son capaces de abrir su corazón, y reconocer que dependemos de él, porque sólo de él nos llega la verdadera paz, el seguro descanso.

“¡Ven a Mí!”, te dice el Señor, cuando te experimentes fatigado, agobiado, invitándote a salir de ti mismo, a buscar en Él ese apoyo, ese consuelo, esa fortaleza que hace ligera la carga. Él, que experimentó en su propia carne y espíritu la fatiga, el cansancio, la angustia, la pesada carga de la cruz, nos comprende bien y sabe cómo aligerar nuestro cansancio

Si buscas al Señor, en Él encontrarás el descanso del corazón, el consuelo, la fortaleza en tu fragilidad. Y aunque el Señor no te libere del yugo de la cruz, te promete aliviar su peso haciéndose Él mismo tu cirineo.

Animo pues, hijas mías, descansemos todos unidos en el Corazón de Jesús, correspondamos siempre al vivo deseo de Jesús, que quiere que desconfiando siempre de nosotros mismos, confiemos en EL (San Benito Menni c. 571)

https://www.youtube.com/watch?v=ZyZja2Hu-7M

Seguirlo en Hospitalidad

Seguirlo, amarlo solo a Él, tomar la Cruz, perder para ganar, recibirlo y acogerlo no quedará sin recompensa.

¡Cuánto mensaje en el Evangelio!

Las palabras de Jesús en el Evangelio nos dan la razón profunda por la que la hospitalidad se convierte para el cristiano en algo más que una norma o una tradición. Jesús asegura en el evangelio que quien practique la hospitalidad tendrá la gracia de recibir al mismo Dios en su casa. “El que os recibe a vosotros me recibe a mi…., recibe al que me ha enviado”.

Jesús nos dice que recibir al que se acerca a nosotros, abrirle nuestra casa y nuestra amistad es como recibirle a él. Esa es la clave. Jesús mismo es el que pasa por delante de nuestra puerta y de nuestra vida. Jesús es el que nos llama y nos pide albergue.

De qué manera tan distinta se recibe y se acoge cuando sabemos, creemos que todo lo que hagamos al prójimo se lo hacemos al mismo Cristo. En nuestra sociedad, debemos abrir los ojos para ver en cada persona su dimensión sagrada, para tratarla con el respeto y la dignidad que merece.

Las Hermanas Hospitalarias seguimos a Jesús buen samaritano que no deja de lado al hermano caído, al enfermo y al Vulnerable. Pero somos invitadas a seguirlo con un corazón sencillo, que vive unificado en Cristo, nuestro centro. Pero al cual descubrimos en aquel que sufre y pasa a nuestro lado. Ningún vaso de agua…, ningún gesto de Hospitalidad quedara sin recompensa.

Vive la Hospitalidad.

“Continuamente os tengo presentes en mi corazón y no ceso de pedir cada día por vosotras, para que seáis fieles al Señor, y os aprovechéis… no podéis imaginaros la alegría que causará en vuestro corazón,… la práctica de la santa caridad hospitalaria, con las pobres enfermas, acordándose que cada una de ellas, representa al vivo a Nuestro Señor Jesucristo y a su Madre María Santísima, y que Ellos reciben cuanto se hace por cada una de ellas, tanto más, cuanto mayor es su desgracia y os dará, hijas mías, un premio tanto más grande y brillante, cuanto más tengáis ocasión de sufrir.” San Benito Menni C 660.

Dar Vida

Estamos llamados a Dar vida con nuestra Hospitalidad

En la aproximación en clave Hospitalaria que nos hace Danilo Farneda sobre el evangelio de Hoy, Nos podemos preguntar ¿Cuánta vida estoy Dando? Por qué ser Bautizada y participe de la Resurrección de cristo es una llamada a dar vida. A colaborar en la construcción de un mundo mejor.

Corred la piedra del sepulcro…, “desatadlo y dejadlo andar”.  En el momento de la resurrección de Lázaro, “Jesús prefiere implicar a los presentes… es un invitación a la participación, al compromiso comunitario y personal. Dios nos ayuda pero no nos suple. No impone la vida, nos la impone como tarea. Dios está presente en nuestras vidas y nos regala el poder construir nuestra biografía. Nuestro compromiso por el Reino nos debe llevar a Dar Vida.”

Vivir la Hospitalidad no consiste en quedarnos parados ante el dolor de nuestro hermano, se trata de ponernos a su lado, acoger su dolor, acoger también nuestro propio sufrimiento y en la esperanza de la resurrección, con la gracia del Espíritu Santo que crece en nosotros, colaborar para hacer una vida más justa. Construyamos Hospitalidad.

“Ojalá pudiéramos así sacrificar gota a gota nuestra vida y morir por amor de Jesús; está en la única y verdadera dicha y verdadera vida…. Orar, trabajar, servir a Dios y callar”. (San Benito Menni c. 331)

 

 

 

 

Anda, levanta y camina…

“¿quieres curarte?”. “Anda, levanta, toma tu camilla y camina”

Estos días los evangelios nos muestran como Jesús se acerca a la enfermedad, la debilidad del hombre y lo levanta… Vimos este domingo como la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La mirada de Dios es siempre misericordiosa, llena de amor. Jesús mira nuestra verdad y así es como nos ama y acepta. Así es como nos cura y salva. Nos ve en el lugar que estamos caídos y toma la iniciativa, Él se acerca y nos levanta.

La cuaresma es una invitación a enfocar bien nuestra mirada, a acoger la verdadera relación con Dios. Él es un Dios Padre, que nunca se cansa de perdonar y de amar a sus hijos. En el evangelio de hoy, vemos como Jesús, se acerca al enfermo, que en soledad y apartado espera la curación y se entabla un diálogo; Un diálogo de corazón a corazón. “¿quieres curarte?”. “Anda, levanta, toma tu camilla y camina”. Jesús entabla un diálogo de amor que es sanador, se interesa por la realidad de la persona y le hace sentirse acogido, escuchado.

Tomemos conciencia de que hay hermanos nuestros que están solos, y que necesitan de una mano amiga que les ayude a afrontar las dificultades de su la vida y caminar. Levantarse de todo aquello que limita su vida y caminar erguido según el proyecto de Dios.

Vivir la Hospitalidad es pasar por el mundo mostrando que ese Jesús que cura y te acepta como eres, que ese Jesús que Ama sin mirar las apariencias, camina a tu lado y te invita a levantar la mirada y ver a los que contigo caminan.

Anda, levanta y camina…

 

 

 

 

¡ALEGRATE!

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Este Domingo de adviento hemos encendido nuestra tercera vela que hoy representa la alegría que dará al mundo la venida de Cristo, para lo cual también es necesario tener un corazón dispuesto a recibirlo. En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca!

Cuando encendemos las tres velas cada una de nosotras quiere ser antorcha para que Jesús brille, llama para que caliente.

Domingo de Gaudete, estamos invitadas a permanecer alegres en el Señor porque su venida está muy próxima. La alegría por el nacimiento de Jesús es cada vez mayor, y esa alegría es signo de la presencia de Dios con nosotras, porque sabemos que está con nosotras al reunirnos en su nombre, y porque estando con Él nada nos falta.

Cada domingo, ahondamos en la importancia de lo que vamos a celebrar en la Navidad. La encarnación de nuestro Dios y la implantación del Reino, es algo central para nuestra fe. Hoy el evangelio nos invita a mirar a la cara de aquellos que están marginados o excluidos, pararnos y preguntarnos si van recuperando la dignidad. Porque, para eso vino Cristo, para levantar al caído. “Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.” (Is. 35)

“¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Jesús les respondió: “Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!” (Mt. 11)

No es tiempo de especular, en qué consiste la liberación. Estamos llamadas a hacer realidad con nuestra vida hospitalaria la liberación, porque Cristo está a nuestro lado; el enfermo, el marginado, el abandonado es tratado con dignidad y ternura; el que esta caído es levantado y acogido. Cristo viene

Con María la mujer creyente que se alegra en Dios salvador, el que levanta a los humillados y dispersa a los soberbios, el que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos vacíos; con ella salimos a los caminos de nuestra vida y proclamamos que la alegría verdadera sólo es posible en el corazón del hombre que anhela y busca justicia; libertad, fraternidad. Que vive la hospitalidad en una profunda actitud de bondad y ternura y en un servicio paciente, continuo, abnegado y alegre a los enfermos, vivas imágenes de Jesús.

¡Cómo no vamos a estar alegres! Con la alegría y la esperanza que nos da la certeza de que el Señor ya viene, hoy con más ilusión y más fuerza le decimos VEN SEÑOR NO TARDES.

“No neguemos nada a Jesús y entonces la Alegría inundara nuestro corazón.”

(San Benito Menni.c 144.)

24 de Febrero, Día vocacional

2016-02-08_1401Como cada 24 de cada mes, dedicamos nuestra oración a rezar especialmente por las vocaciones a la vida hospitalaria. En este mes de Febrero, en el que celebramos la vida consagrada, lo hacemos parándonos a reflexionar sobre nuestra fe y nuestra experiencia de fe, porque nuestra vida, nuestro ejemplo, nuestro testimonio puede ser también cauce para otras personas que sienten la llamada del Señor.

El programa de Jesús es Buena Noticia. El lugar preferencial de su mensaje lo ocupan los pobres y los marginados. Nos preguntamos ahora si somos ajenos a este mensaje o, si por el contrario, el evangelio sigue siendo lo que guía nuestros pasos. SI Jesús viniera hoy a nuestra comunidad…

• Nos hablaría de la acción del Espíritu. Cómo toda su vida ha sido un dejarse guiar por su acción y su impulso. Necesitamos dejar hueco en nuestra vida para escuchar su voz y actuar según sus inspiraciones.
¿Tengo presente la acción del Espíritu Santo en mi vida? ¿Siento que toda acción evangelizadora brota de él y de su inspiración?

• Detallaría que los marginados (los pobres, los enfermos,…) tienen un lugar especial en el Evangelio. Son su pasión y el sentido de su vida. El evangelio es para todos sin exclusión. Nos llamaría a abrir caminos de vida para ellos.
¿Son las personas enfermas y necesitadas lugar preferente de encuentro con Jesús?

• Nos narraría que no fue fácil cuanto vivió en Nazaret pero que, aun así, este es el camino de la verdad. Nos explicaría que se abrió paso sin temor ante sus paisanos porque, guiado por el Espíritu, estaba convencido de que era portador del anuncio de gracia y de justicia de Dios.
¿Vivo con dificultad el testimonio de mi fe? ¿Por qué? A pesar de todo, ¿estoy convencido interiormente de que Dios va obrando en medio de nuestras dificultades?

Gracias al Señor, que tanto nos favorece, y es un nuevo mo-tivo para que le correspondamos con gran fidelidad, y en espíritu de obediencia, pobreza, abnegación y humildad, en espíritu de oración, con gran desconfianza de nosotros pero con una confianza grande, grandísima y sin límite en la bondad y misericordia del Señor; cuyo poder nos sostendrá, con infinita fortaleza en todos los trabajos. ¡Jesús, dadnos trabajos y tribulaciones, pero juntamente con la fuerza para sufrirlos!

San Benito Menni c.329

Semana Misionera Hospitalaria 2015. #DOMUND

12034172_674469469356001_3998274928637336477_oCon motivo de la celebración del DOMUND, del 12 al 18 de octubre, y en el marco de la Jornada Mundial de las Misiones que celebra la Iglesia con el lema: Misioneros de la Misericordia, toda la familia Hospitalaria queremos recordar en estos días a tantos misioneros que recorren el mundo llevando la misericordia del Señor con sus propios vidas.
Nos acordamos especialmente de todos ellos y rezamos para que el Señor les siga dando fuerza y acompañando en esta intensa tarea de Evangelización por todos los lugares del mundo.

Aquí puedes descargar el material para toda la semana.