Desde El en Hospitalidad

Me sedujiste señor… y mi alama tiene ansia de ti, sed de conocerte, amarte y darte a conocer a mis Hermanos.  Hoy nos dices quien quiera seguirme que tome su Cruz… Si, seguirte conlleva tomar las cruces de nuestra vida y pero esa cruz es llevadera porque tú nos sostienes.  Me enseñas que la cruz no es un camino  para “conseguir” el cielo, sino Vida derramada por hacer verdad Tu sueño. Al comienzo de este nuevo curso, es bueno pedirle al Señor que nos siga dando la fuerza para continuar en este camino del amor. Que le de cuerda a nuestros relojes, que espabile nuestro corazón, que abra nuestros oídos… que nos enseñe a hacer el camino desde Él.

Convencidos de que el Señor sigue llamando a cada uno a una misión, a una vocación y a un estilo de vida, religiosas y laicos estamos llamados a realizar juntos la obra hospitalaria desde el compromiso, la entrega y la confianza en que el Señor nos alienta y acompaña. ¿Cuál es tu compromiso?

 Vive La Hospitalidad desde Él

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Que Brote la Semilla…

“El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino” Mt, 13.

 

Las lecturas de este domingo nos traen un mensaje lleno de vida y esperanza. En la realidad que vivimos, en nuestra familia Hospitalaria, en cada uno de nosotros, hay mucho más de trigo que de cizaña. Dios espera por cada persona, Dios confía en que su mensaje de Amor crezca en nuestro corazón y de fruto.

“Que brote, que se abran las semillas que Tú pusiste en mi tierra

Que brote que brote la vida nueva que brote, Señor, que brote aún con cizaña o sin ella que crezca toda esa vida que se hace fuerte en tu espera

QUE TU PALABRA ALIMENTE MI TIERRA, Y LA VIDA CREZCA

https://www.youtube.com/watch?v=r1OCcIly-Hw

Sembrar en Verano

Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»

Jesús siempre nos quiere enseñar, nos muestra que su palabra es ante todo desde la libertad. Él se acerca a nosotros tal como somos, nos ofrece su mensaje y enseñanza depende de nuestro corazón acoger su mensaje, somos nosotros los que desde nuestra libertad lo acogemos y actuamos. Podemos dejarnos llenar por el mensaje, la vida que nos ofrece y dar fruto en nuestra vida.

Salió el sembrador…nosotras también estamos llamadas a sembrar…

En este tiempo de verano, de una manera especial sembramos en nuestra sociedad, ofreciendo a los jóvenes una experiencia de solidaridad. Un Campo de Trabajo es una experiencia intensa para compartir unos días con aquellas personas más necesitadas: puede ser con personas Mayores, aquellos que sufren una enfermedad mental o el mundo de la diversidad Funcional (discapacidad). Es un tiempo para profundizar en lo que supone para cada uno el encuentro con el otro y la presencia de Jesús como Buen Samaritano.

Durante esos días, hay momentos para todo. Tiempo de disfrutar, de compartir, de ayudar, de divertirse, de reflexionar, de orar, de cantar, de jugar, de reír, de descansar… tiempo para todo, pero sobre todo, tiempo para el otro.

El verano, un tiempo para que la semilla de la Hospitalidad crezca en el corazón de cada Joven que participa y se deja tocar por cada realidad.

Vive la Hospitalidad

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

https://www.youtube.com/watch?v=q16DO2V6g8M

https://www.youtube.com/watch?v=IOPYw3JA7K0

 

Seguirlo en Hospitalidad

Seguirlo, amarlo solo a Él, tomar la Cruz, perder para ganar, recibirlo y acogerlo no quedará sin recompensa.

¡Cuánto mensaje en el Evangelio!

Las palabras de Jesús en el Evangelio nos dan la razón profunda por la que la hospitalidad se convierte para el cristiano en algo más que una norma o una tradición. Jesús asegura en el evangelio que quien practique la hospitalidad tendrá la gracia de recibir al mismo Dios en su casa. “El que os recibe a vosotros me recibe a mi…., recibe al que me ha enviado”.

Jesús nos dice que recibir al que se acerca a nosotros, abrirle nuestra casa y nuestra amistad es como recibirle a él. Esa es la clave. Jesús mismo es el que pasa por delante de nuestra puerta y de nuestra vida. Jesús es el que nos llama y nos pide albergue.

De qué manera tan distinta se recibe y se acoge cuando sabemos, creemos que todo lo que hagamos al prójimo se lo hacemos al mismo Cristo. En nuestra sociedad, debemos abrir los ojos para ver en cada persona su dimensión sagrada, para tratarla con el respeto y la dignidad que merece.

Las Hermanas Hospitalarias seguimos a Jesús buen samaritano que no deja de lado al hermano caído, al enfermo y al Vulnerable. Pero somos invitadas a seguirlo con un corazón sencillo, que vive unificado en Cristo, nuestro centro. Pero al cual descubrimos en aquel que sufre y pasa a nuestro lado. Ningún vaso de agua…, ningún gesto de Hospitalidad quedara sin recompensa.

Vive la Hospitalidad.

“Continuamente os tengo presentes en mi corazón y no ceso de pedir cada día por vosotras, para que seáis fieles al Señor, y os aprovechéis… no podéis imaginaros la alegría que causará en vuestro corazón,… la práctica de la santa caridad hospitalaria, con las pobres enfermas, acordándose que cada una de ellas, representa al vivo a Nuestro Señor Jesucristo y a su Madre María Santísima, y que Ellos reciben cuanto se hace por cada una de ellas, tanto más, cuanto mayor es su desgracia y os dará, hijas mías, un premio tanto más grande y brillante, cuanto más tengáis ocasión de sufrir.” San Benito Menni C 660.

31 de Mayo, 136 Aniversario de la Congregación

Hoy, 31 de Mayo, celebramos el día de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. El día de Nuestra Madre.

Nuestras Constituciones, en el número 8, nos dicen:

Desde los comienzos, la Congregación venera de modo especial a la Virgen María, “Nuestra Madre”, bajo el título de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús. Su intervención fue decisiva en la fundación del Instituto. Ella nos obtiene entrada y permanencia en el Corazón del Hijo para vivir en Él y reproducir en nosotras sus sentimientos; “Reina y Madre de misericordia”, es para nosotras modelo de entrega incondicional al Señor y del amor maternal que necesitamos para cooperar en la obra de la salvación; con Ella y como Ella compartimos y aliviamos el dolor de nuestros hermanos y enfermos, al mismo tiempo que lo ofrecemos a Dios para la salvación del mundo.

La Virgen María es para las Primeras Hospitalarias una presencia cercana y un modelo a imitar. Por eso, el P. Menni la considera la verdadera Fundadora de la Congregación.

Su intervención ha sido decisiva. El Señor quiere que las Hermanas se identifiquen con los sentimientos de su Corazón, como lo hizo María. Ella es modelo de humildad, de disponibilidad para cumplir la voluntad del Padre, de agradecimiento ante su misericordia y bondad, de escucha atenta de la Palabra, de una caridad que libera y anuncia el Reino a los más pobres y necesitados. Es modelo de fe, de esperanza, de caridad y de fortaleza en el dolor y la contrariedad.

Que su ejemplo sea para todos los que formamos la Familia Hospitalaria una guía en el camino sirviendo a las personas enfermas que están a nuestro cuidado.

 

 

¡FELIZ 136 ANIVERSARIO DE LA CONGREGACIÓN! ¡FELIZ DÍA DE NUESTRA MADRE!

Pascua del Enfermo 2017

En el evangelio de este domingo, Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y nos garantiza manifestarse en la plenitud de una vida nueva y resucitada. “Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros”

Hoy la Iglesia celebra, en este domingo 6º Domingo de Pascua, la Pascua del enfermo. Jesús con su resurrección y su espíritu nos muestra una vida plena a la que estamos llamados, nos promete estar cerca de nosotros y especialmente de los más débiles y necesitados. Cada pascua del enfermo los obispos nos presentan un mensaje para este día, hoy podemos leer:

“La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos.

Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10, 10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabaja por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre”

Desde nuestro carisma Hospitalario estamos llamadas a ser generadoras de vida, de salud. Tenemos la misión de facilitar que la persona vulnerable, frágil y sus propias familias, puedan sentir la ayuda y consuelo de no estar solos; alguien camina a su lado para dar fuerza en su sufrimiento. Para que tengan Vida en abundancia.

Con simples gestos de Hospitalidad podemos ayudar, generar salud.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/Salud-Integral.CAS_.pdf

Nuestra Gran Semana

Hemos iniciado la semana grande para los cristianos. Revivimos, recordando agradecidamente, la expresión máxima del amor de Dios, en la fidelidad y entrega, por amor, de Jesús.

En estos días, de nuevo se nos recuerda algo fundamental: el amor de dios es gratuito, personal y para siempre… por mí, por cada hombre, por todos, sin excepción…

Que nada nos impida vivir en esta verdad, que es el fundamento de nuestra historia, de nuestro vivir, y que nos capacita para la entrega, día a día, sabiéndonos siempre amados, acompañados.