Pascua del Enfermo 2017

En el evangelio de este domingo, Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y nos garantiza manifestarse en la plenitud de una vida nueva y resucitada. “Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros”

Hoy la Iglesia celebra, en este domingo 6º Domingo de Pascua, la Pascua del enfermo. Jesús con su resurrección y su espíritu nos muestra una vida plena a la que estamos llamados, nos promete estar cerca de nosotros y especialmente de los más débiles y necesitados. Cada pascua del enfermo los obispos nos presentan un mensaje para este día, hoy podemos leer:

“La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos.

Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10, 10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabaja por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre”

Desde nuestro carisma Hospitalario estamos llamadas a ser generadoras de vida, de salud. Tenemos la misión de facilitar que la persona vulnerable, frágil y sus propias familias, puedan sentir la ayuda y consuelo de no estar solos; alguien camina a su lado para dar fuerza en su sufrimiento. Para que tengan Vida en abundancia.

Con simples gestos de Hospitalidad podemos ayudar, generar salud.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/Salud-Integral.CAS_.pdf

Nuestra Gran Semana

Hemos iniciado la semana grande para los cristianos. Revivimos, recordando agradecidamente, la expresión máxima del amor de Dios, en la fidelidad y entrega, por amor, de Jesús.

En estos días, de nuevo se nos recuerda algo fundamental: el amor de dios es gratuito, personal y para siempre… por mí, por cada hombre, por todos, sin excepción…

Que nada nos impida vivir en esta verdad, que es el fundamento de nuestra historia, de nuestro vivir, y que nos capacita para la entrega, día a día, sabiéndonos siempre amados, acompañados.

 

 

Dar Vida

Estamos llamados a Dar vida con nuestra Hospitalidad

En la aproximación en clave Hospitalaria que nos hace Danilo Farneda sobre el evangelio de Hoy, Nos podemos preguntar ¿Cuánta vida estoy Dando? Por qué ser Bautizada y participe de la Resurrección de cristo es una llamada a dar vida. A colaborar en la construcción de un mundo mejor.

Corred la piedra del sepulcro…, “desatadlo y dejadlo andar”.  En el momento de la resurrección de Lázaro, “Jesús prefiere implicar a los presentes… es un invitación a la participación, al compromiso comunitario y personal. Dios nos ayuda pero no nos suple. No impone la vida, nos la impone como tarea. Dios está presente en nuestras vidas y nos regala el poder construir nuestra biografía. Nuestro compromiso por el Reino nos debe llevar a Dar Vida.”

Vivir la Hospitalidad no consiste en quedarnos parados ante el dolor de nuestro hermano, se trata de ponernos a su lado, acoger su dolor, acoger también nuestro propio sufrimiento y en la esperanza de la resurrección, con la gracia del Espíritu Santo que crece en nosotros, colaborar para hacer una vida más justa. Construyamos Hospitalidad.

“Ojalá pudiéramos así sacrificar gota a gota nuestra vida y morir por amor de Jesús; está en la única y verdadera dicha y verdadera vida…. Orar, trabajar, servir a Dios y callar”. (San Benito Menni c. 331)

 

 

 

 

Anda, levanta y camina…

“¿quieres curarte?”. “Anda, levanta, toma tu camilla y camina”

Estos días los evangelios nos muestran como Jesús se acerca a la enfermedad, la debilidad del hombre y lo levanta… Vimos este domingo como la mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La mirada de Dios es siempre misericordiosa, llena de amor. Jesús mira nuestra verdad y así es como nos ama y acepta. Así es como nos cura y salva. Nos ve en el lugar que estamos caídos y toma la iniciativa, Él se acerca y nos levanta.

La cuaresma es una invitación a enfocar bien nuestra mirada, a acoger la verdadera relación con Dios. Él es un Dios Padre, que nunca se cansa de perdonar y de amar a sus hijos. En el evangelio de hoy, vemos como Jesús, se acerca al enfermo, que en soledad y apartado espera la curación y se entabla un diálogo; Un diálogo de corazón a corazón. “¿quieres curarte?”. “Anda, levanta, toma tu camilla y camina”. Jesús entabla un diálogo de amor que es sanador, se interesa por la realidad de la persona y le hace sentirse acogido, escuchado.

Tomemos conciencia de que hay hermanos nuestros que están solos, y que necesitan de una mano amiga que les ayude a afrontar las dificultades de su la vida y caminar. Levantarse de todo aquello que limita su vida y caminar erguido según el proyecto de Dios.

Vivir la Hospitalidad es pasar por el mundo mostrando que ese Jesús que cura y te acepta como eres, que ese Jesús que Ama sin mirar las apariencias, camina a tu lado y te invita a levantar la mirada y ver a los que contigo caminan.

Anda, levanta y camina…

 

 

 

 

El otro es un Don

don-cuaresmaEl Papa Francisco en su mensaje para esta cuaresma nos invita a mirar la parábola del del hombre rico y el pobre Lázaro y desde aquí nos hace reflexionar.

Nos dice: El Otro es un DonLa primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil.”

En nuestra vida, muchas veces nos fijamos más en los defectos, en aquello que no me gusta del otro, aquel que es desconocido, aquel que es diferente me asusta, no me gusta y actuó con rechazo, a veces con descalificación, minusvalorando lo que puede aportar a mi vida.

Toda vida es un don y toda vida puede enriquecernos. Abramos los ojos y los oídos a lo que el otro me puede enseñar. El pobre, el enfermo, el refugiado… el que menos te puedas esperar… cada persona, tú mismo, como yo somos un Don.

Tenemos tarea para esta cuaresma, mirar más allá de las apariencias, descubrir lo bueno que hay en cada persona con la que nos relacionemos y no cerrar los ajos ante el sufrimientos de tantos hombres y mujeres de nuestro mundo.

Construye Hospitalidad

Asamblea en la carpintería

el-otro-es-un-donCuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.

El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también su culpa, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con todos los demás.

Y la lija estuvo de acuerdo: “Me voy, pero siempre y cuando sea echado fuera la cinta métrica, pues siempre se la pasa midiendo a todos los demás según su medida, como si fuera el único perfecto”.

Otros acusaban al serrucho por lastimarles tanto. En fin, que en la carpintería era un caos. Todos se acusaban de diversos “defectos” al notarse tan diferentes unos de otros.

En eso entró el carpintero y todos se callaron. El buen hombre se puso el delantal e inició su trabajo. Primero tomó la cinta métrica y comenzó a medir unos tablones de madera y a marcarlos con un lápiz. Utilizó el serrucho para hacer las tablas precisas. Luego las unió con tornillos y se ayudó del martillo. Por último les dio un acabado perfecto y liso con la lija. Así fue que la tosca madera inicial se había convertido en una linda y útil mesa para comer. El carpintero entonces se fue a su casa con su familia.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: “Señores, óiganme todos. Ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades, no con nuestros defectos. Eso es lo que nos hace muy valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas, el serrucho permitía moldear la madera y observaron que el metro era preciso y exacto.

Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas, de trabajar juntos y formar una comunidad.

 

¿Qué buscas?

cual-es-tu-riqueza“Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guardó en su talega. Un día se encontró con un viajero y, al abrir su talega para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más. El viajero se quedó mirando la piedra con asombro. ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues era tan grande como la mano de un hombre. El viajero le dio las gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus días. Sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó:

-Ahora te ruego que me puedas dar algo aún más precioso…. Dame lo que tienes dentro de ti y que te permitió con tanta facilidad desprenderte y darme la piedra.”

Cfr.«Ligero de equipaje» Carlos G. Vallés S.J. 

En este mundo lleno de ofertas variadas, de posibilidades, se nos ofrecen muchas realidades que nos prometen plenitud, felicidad, realización…realidades que en muchas ocasiones nos dividen, nos hacen egoístas y desconfiados.

Desde la confianza plena, desde la libertad interior y el convencimiento de ser Amadas, buscando sobre todo y primero lo fundamental, el Reino de Dios que nos presenta Jesús, se nos abre una vida plena, pues todo se nos dará por añadidura.

Confía.

Vive la Hospitalidad.

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Ser Santas y Misericordiosas

“Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto. Sed santos….sed misericordioso, como vuestro Padre es Misericordioso.”

El Evangelio de hoy nos muestra que la fuente y la medida de la santidad está en Dios Padre, estamos llamadas y caminamos hacia la santidad, un camino que hacemos bajo la ley del Amor. El odio, la violencia, los egoísmos se salvan desde el amor. Dios es Amor hecho acción y a ser Amor se nos invita a cada uno.

Estos meses, viajando por las distintas comunidades Hospitalarias de España, me he hecho más consciente de que Dios Misericordia, Jesús buen Samaritano, Espíritu Santo Amor en movimiento están muy presentes en la vida entregada y alegre de cada Hermana.

Santas porque sois Misericordia con vuestra vida, Santas porque intentáis cada día que vuestros sentimientos y acciones se parezcan y trasparenten, aunque sea un poquito, los mismos sentimientos  del Padre, de Jesús.

 

Vosotras sois de Cristo y Cristo de Dios.