Vayamos a anunciar: el Señor está Vivo.

Hoy es un día de fiesta y alegría. ¡El Señor ha resucitado! Y desde la Hospitalidad somos invitados a ser anuncio de que Cristo Vive.

El Papa Francisco en su homilía de la vigilia pascual nos dice:

“Dios irrumpe para trastocar todos los criterios y ofrecer así una nueva posibilidad. Dios, una vez más, sale a nuestro encuentro para establecer y consolidar un nuevo tiempo, el tiempo de la misericordia. Esta es la promesa reservada desde siempre, esta es la sorpresa de Dios para su pueblo fiel: alégrate porque tu vida esconde un germen de resurrección, una oferta de vida esperando despertar

Y eso es lo que esta noche nos invita a anunciar: el latir del Resucitado, Cristo Vive. Y eso cambió el paso de María Magdalena y la otra María, eso es lo que las hace alejarse rápidamente y correr a dar la noticia. Eso es lo que las hace volver sobre sus pasos y sobre sus miradas. Vuelven a la ciudad a encontrarse con los otros.

Así como ingresamos con ellas al sepulcro, los invito a que vayamos con ellas, que volvamos a la ciudad, que volvamos sobre nuestros pasos, sobre nuestras miradas. Vayamos con ellas a anunciar la noticia, vayamos… a todos esos lugares donde parece que el sepulcro ha tenido la última palabra, y donde parece que la muerte ha sido la única solución. Vayamos a anunciar, a compartir, a descubrir que es cierto: el Señor está Vivo. Vivo y queriendo resucitar en tantos rostros que han sepultado la esperanza, que han sepultado los sueños, que han sepultado la dignidad. Y si no somos capaces de dejar que el Espíritu nos conduzca por este camino, entonces no somos cristianos.

Vayamos y dejémonos sorprender por este amanecer diferente, dejémonos sorprender por la novedad que sólo Cristo puede dar. Dejemos que su ternura y amor nos muevan el suelo, dejemos que su latir transforme nuestro débil palpitar.”

Si dejémonos sorprender por el Resucitado, cambiemos nuestras miradas y en nuestra Galilea  busquémoslo en nuestros hermanos, porque Él está vivo, y camina a nuestro lado.

¡Que se note en nuestra vida que CRISTO VIVE DENTRO DE NOSOTROS!

¡MIRAD, ÉL VIVE HOY, ANÚNCIALO!

 

RETO Y ESPERANZA

2017_jornada_migraciones_cartel_portada-2En esta Jornada Mundial del emigrante y del refugiado que tiene como lema “Menores migrantes, vulnerables y sin voz. Reto y esperanza”. El papa Francisco nos invita a fijar nuestra mirada en los niños migrantes.

El Papa nos dice: “son menores, extranjeros e indefensos… Ellos son quienes más sufren las graves consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales”

El salmo que proclamamos hoy en la Eucaristía dice. “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”, esta es la misión de Jesús, hacer la voluntad del Padre, esta es también nuestra Misión.

¿Y qué mayor voluntad del Padre, que todos seamos hermanos, que el ser humano se desarrolle en plenitud?

No podemos cerrar los oídos, ni mirar para otro lado ante la realidad de nuestro mundo. Ante el sufrimiento de los débiles e inocentes.

Hagamos su voluntad, construyamos Hospitalidad.

24 de Enero, día vocacional

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Hoy, día 24 de Enero, dedicamos nuestra oración a rezar especialmente por las vocaciones hospitalarias, convencidos de que Dios sigue llamando.
En este Año Jubilar se nos recuerda que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, su misericordia no tiene fin, tal y como nos los dice el Papa Francisco:

El Señor es misericordioso y grande en el amor”. Dios ha elegido a su pueblo “no porque fuera grande o poderoso”, sino “porque era el más pequeño de todos, el más miserable de todos.

Según él: la misericordia es como una caricia, como el abrazo de un padre que da consuelo y seguridad a su hijo. Dios se enamora de nuestra pequeñez.

Dios se ha enamorado de esta miseria, se ha enamorado precisamente de esta pequeñez.

Yo te tomo la mano derecha, quédate tranquila, no temas.

El Señor quiere tomar sobre sí nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestros cansancios.

AnoDeLaMisericordiaJesús cuántas veces hacía sentir esto y después: ‘Venid a mí, todos los que estáis fatigados, agobiados, y yo os daré descanso. Yo soy el Señor tu Dios, que te tengo por la derecha, no temas pe-queña, no temas. Yo te daré fuerza. Dame todo y yo te perdonaré, te daré paz”.

Que la misericordia de Dios nos haga más misericordiosas con los demás y nos refuerce en nuestra vocación a la que cada uno hemos sido llamados.

24 de Enero, día vocacional

Este mes de Enero, dedicamos nuestro día vocacional a la paz. Esa paz que hoy tanto necesitamos y que no nos podemos cansar de pedirle al Señor.
Pero también es bueno preguntarse, desde nuestro compromiso de ser hospitalarios, ¿de qué manera colaboramos nosotros a la construcción de un mundo con más paz?

2015-01-23_0821

¡Alegraos!

 

Siempre en camino con esa virtud que es una virtud peregrina: ¡la alegría!

Papa Francisco

Señor, que cada mañana nos acordemos de sonreir, especialmente al que más lo necesitan.

Oración para Sonreír

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.
Que mis ojos sonrían diariamente por el cuidado
y compañerismo de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.
Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Amén.

Volver a las raíces

Entrevista al Papa Francisco. Sencilla, clara y contundente.

Para mí una gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas, y decir lo que esas raíces tienen que decir de uno. No sé si soy revolucionario, pero que me gusta ir a las raíces, sí. A las raíces de nuestra identidad cristiana, de nuestra identidad judía, y desde ahí, dialogar con los desafíos que se van presentando. No hay contradicción entre lo revolucionario y el ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer verdaderos cambios, es desde la identidad.
Por ejemplo, el diálogo interreligioso: no se puede dialogar si no es desde la propia identidad. Y descubrir la identidad es ir a las fuentes.
Nunca se puede dar un paso en la vida, sino es desde atrás. Saber de dónde se viene y qué apellido se tiene.

Papa Francisco.