Semana Misionera Hospitalaria

Con motivo de la celebración del DOMUND, Del 16 al 22 de octubre celebramos la Semana Misionera Hospitalaria, en colaboración con los Hermanos de San Juan de Dios, bajo el lema “La Hospitalidad consecuencia de la fe cristiana”. La familia Hospitalaria queremos recordar en estos días a tantos misioneros que recorren el mundo llevando la misericordia del Señor, anunciando la buena noticia con Valentía.

En estos días nos acordamos especialmente de todos ellos y rezamos para que el Señor les siga dando fuerza y acompañando en esta intensa tarea de Evangelización por todos los lugares del mundo.

En su mensaje para el domund el Papa dice: “Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. “Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado […]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!”

A los Jovenes os invitamos a vivir con Valentia nuestra misison Hospitalaria.

Os dejamos un enlace al material para las oraciones.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/2017-Semana-Misionera-Hospitalaria-FINAL-Spa.pdf

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¡Setenta veces siete!

Hasta Setenta veces siete…

Nos habla de inmensidad, de exageración…

Se  nos dice que el perdón es sin límites y también generosidad, pues no debemos estar midiendo hasta donde…, ni a quien…, se nos pide darnos sin esperar nada a cambio. Vivir en el corazón de Dios que es bondad, generosidad, misericordia.

Me viene al recuerdo una historia que podemos encontrar en las redes:

“Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un gran aeropuerto. Como tenía una larga espera ante sí, decidió comprarse un buen libro y también se compró un paquete de galletas. Se sentó lo más cómodamente que pudo y se puso tranquilamente a leer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso. Al lado de su asiento donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió una revista y se puso a leer. Cuando ella cogió una galleta, el hombre también cogió una. Ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, contentándose con pensar: “Qué cara dura”. Cada vez que cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Ella se iba enfadando cada vez más, pero no quería hacer un espectáculo. Cuando solo quedaba una galleta pensó; ¿qué va a hacer ahora este imbécil? El hombre cogió la última galleta, la partió en dos y le dio la mitad. “Bueno, esto ya era demasiado…” ¡Estaba muy enfadada! En un arranque de genio, cogió su libro y sus cosas y salió disparada hacía la sala de embarque. Cuando se sentó en su asiento del avión, abrió su bolso y… con gran sorpresa descubrió su paquete de galletas intacto y cerrado.

¡Se sintió tan mal! No comprendía cómo se había podido equivocar… Había olvidado que guardó su paquete de galletas en su bolso. El hombre había compartido con ella sus galletas sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo…mientras ella se había enfadado tanto, pensando que había tenido que compartir sus galletas con él… y ahora no tenía ninguna posibilidad de explicarse, ni de pedirle disculpas.

Hay cuatro cosas que no podremos recuperar nunca más:

Una piedra…después de haberla tirado.

Una palabra…después de haberla dicho.

Una ocasión… después de haberla perdido.

El tiempo…cuando ya ha pasado.”

Esto puede ilustrar la actitud de un cristiano, la generosidad es una clara manifestación de nobleza de espíritu y grandeza de corazón que pueda dar una persona. En nuestra sociedad donde crece el individualismo, el egoísmo y la competitividad, podemos decir que la generosidad nos hace más personas, nos libera del rencor, nos enseña a vivir reconciliados con nosotros mismo y por ello con los demás.

Porque Dios nos llama a un Amor de Máximos, es todo un proyecto, un horizonte que tira de nosotros hacia adelante .¿Estas dispuesto a realizarlo en tu Vida?

 

“Hasta setenta veces siete”

 

¿Exageración? …

No,      GENEROSIDAD

 

Vive la Hospitalidad

Pascua del Enfermo 2017

En el evangelio de este domingo, Jesús nos invita a sentirle siempre presente, a saber descubrir que está vivo y nos ama, y nos garantiza manifestarse en la plenitud de una vida nueva y resucitada. “Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros”

Hoy la Iglesia celebra, en este domingo 6º Domingo de Pascua, la Pascua del enfermo. Jesús con su resurrección y su espíritu nos muestra una vida plena a la que estamos llamados, nos promete estar cerca de nosotros y especialmente de los más débiles y necesitados. Cada pascua del enfermo los obispos nos presentan un mensaje para este día, hoy podemos leer:

“La resurrección del Señor es el acontecimiento culmen de la vida de Cristo. Esa Vida se hace presente también en la celebración de la Pascua del Enfermo. Acogiendo la llamada del Papa Francisco en su Encíclica Laudato Si, en esta Campaña 2017 queremos responder a los desafíos de la salud más allá de la atención a los enfermos.

Jesucristo curó a los enfermos, pero también nos trajo con la salvación un estilo de vivir que es sanante, y llama a “dar vida y vida en abundancia” (Jn.10, 10). Es una llamada a prevenir la enfermedad, a cuidar de los hermanos y del entorno en que vivimos para dar salud.

El Papa nos recuerda que todo está conectado (cf. LS.91). Pensar en los enfermos y los pobres como centro de las preocupaciones del Señor y de la Iglesia nos exige trabaja por un ambiente que promueva su salud. Una pastoral de la salud con mirada preventiva que informe de los riesgos a los que estamos expuestos y ello nos lleve a evitarlos. Pues “la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre”

Desde nuestro carisma Hospitalario estamos llamadas a ser generadoras de vida, de salud. Tenemos la misión de facilitar que la persona vulnerable, frágil y sus propias familias, puedan sentir la ayuda y consuelo de no estar solos; alguien camina a su lado para dar fuerza en su sufrimiento. Para que tengan Vida en abundancia.

Con simples gestos de Hospitalidad podemos ayudar, generar salud.

http://www.hospitalarias.org/wp-content/uploads/Salud-Integral.CAS_.pdf

¡Cristo vive! ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Cristo-vive-3¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN! ¡Alegraos! ¡Cristo vive!

Hoy es un día de fiesta y alegría. ¡El Señor ha resucitado!

Creer en el Resucitado es confiar en una vida donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar.
Creer en el Resucitado es acercarnos con esperanza a tantas personas sin salud, enfermos crónicos, discapacitados físicos y psíquicos, personas hundidas en la depresión, cansadas de vivir y de luchar.
Creer en el Resucitado es entrar en Su Corazón y descansar, poder depositar dentro de El, todo lo que nos duele.
Es adentrarnos en el Dios de la Misericordia que nos acoge por entero con nuestras luces y sombras.

Hoy ya todo cobra sentido ¿no crees? Dios ha dado una respuesta contundente a cada uno de nosotros. La resurrección es una larga marcha que nos invita a creer y madurar como adultos en nuestra fe. Ese compromiso de fe y esa apuesta por seguir avanzando como Pedro o Juan y llevando la gran alegría, el gran acontecimiento de la resurrección de Cristo a todos los lugares.

Sábado Santo… acompañemos a María

Hoy es Sábado Santo. Ya es de mañana, de nuevo la luz, el sol sale. Cristo ha muerto. Es un día de serena expectación, de preparación orante para la resurrección. Permanece todavía el dolor, aunque no tenga la misma intensidad del día anterior.
Ya ha amanecido, ya hemos olvidado la noche. Deja que entre los rayos de luz que hay en tanto sol como tienes a tu alrededor, ofrece tu luz a los que todavía pueden estar en tinieblas. Un nuevo día, un nuevo sol, una nueva oportunidad para la vida… para demostrar a los demás de quién eres, quién es el motor de tu vida. No es tiempo perdido, sabemos que vuelves, conocemos tu rastro, seguimos tus huellas.
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El sábado es también el día de acompañar a María, a la Madre que permaneció firme y fiel al pie de la cruz, que no abandonó a su hijo. En su dolor, acompañemos a vivir en estas horas de trance, con la esperanza puesta en que algo mucho más grande que la muerte comenzará a iluminar…

Viernes Santo: misterio de la vida y la muerte

Hoy es Viernes Santo. Hoy los cristianos nos reunimos para orar ante la cruz, ante la expresión máxima del amor: “Nadie tiene  amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.
Hoy Jesús entrega su vida, nadie se la ha quitado, fue fiel en su donación hasta el final y sigue siendo regalo para cada uno de  nosotros.
Hoy, nos presentamos ante el Señor con un corazón misericordioso y Hospitalario, un corazón dispuesto para acoger la llamada que diariamente nos hace Jesús de sanar las heridas de nuestro mundo.
Que hoy tengamos también presentes a tantas personas, hombres, mujeres y pueblos,que hoy siguen viviendo su pasión. Queremos escuchar desde ellos su Palabra: “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia”.
Viernes Santo, día de oración, de silencio y de acoger la presencia de Dios en medio del misterio de la vida y de la muerte que se nos va a revelar.
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ORACIÓN

El camino de la cruz ha llegado a su fin.
Todo queda terminado, consumado.
Por eso, “reclinando la cabeza, entregó el Espíritu”.
Ante este Cristo muerto quiero descubrir, vivir,
celebrar y experimentar que Dios es amor,
y que Él nos amó primero.
Ahora tengo razones para amar,
porque he sido testigo de que el amor existe,
de que el amor es verdad,
de que el amor es Dios que nos ha amado sin excluir a nadie.
Me toca ahora amar a mí dándome,
haciéndome pequeño, perdonando,
poniendo la otra mejilla, que es lo contrario de pisar,
humillar, herir, rechazar.
Porque ya está bien de despilfarrar vida,
de echar por tierra tanta capacidad de ilusión y de bien.
Déjame que a tu lado ponga mi cruz, oh Cristo.
Deja que mi sangre se mezcle con la tuya.
Que nunca desde mi cruz blasfeme,
pensando que son estériles el dolor
y la muerte que me cosen a ella.
Que no malgaste mi dolor y mis horas.
Que descubra que tu muerte es mi vida.

Jueves Santo: amor entregado hasta el extremo

Hoy es Jueves Santo, día del amor fraterno, día de la entrega absoluta, del amor hasta el extremo.
Hoy Jesús nos hace el mayor regalo: su propia vida nos la regala en la Eucaristía y se parte y se reparte por cada uno de nosotros.
Además, con su ejemplo, nos enseña la importancia del darse a los demás, de la entrega al que sufre, de la misericordia.
Jesús, al lavar los pies a sus discípulos, no sólo hace un gesto de amor y de servicio, sino de aceptación de toda la persona. Lavar los pies a alguien es aceptarle tal como es, empezando por sus defectos, por su miseria. Lavar los pies a alguien es reconocerle como superior. Jesús no tuvo ningún reparo, aunque era un gesto de humillación. Él mismo nos propone hoy hacerlo entre nosotros: estar dispuestos a acercarnos al que huele mal, al que está inválido, al que está enfermo, es ahí donde también estaremos lavando los pies.
¡FELIZ DÍA DEL AMOR FRATERNO!