Campos de trabajo en Sant Boi

11A lo largo de este verano, otros dos campos de trabajo se han realizado en Sant Boi.
Del 4 al 18 de julio, en el que han participado un grupo de jóvenes de Zaragoza, Barcelona y Madrid, acompañados, estos últimos, por un sacerdote, en total 19 participantes.
El segundo grupo empezó el 22 hasta el 1 de agosto, 37 jóvenes de Vitoria, del colegio de los marianistas.

En general, la valoración es súper positiva. Los jóvenes han vivido una experiencia de servicio, junto a residentes del área de rehabilitación y de personas con discapacidad intelectual y física, han valorado la experiencia como única y al terminarla todos se sentían con ganas de quedarse unos días más.

13El primer día llegaban para cenar, y después un encuentro donde con una pequeña dinámica realizábamos una pequeña presentación de la experiencia, y motivábamos a los jóvenes para que se pararan y pusieran nombres a los sentimientos que sentían ante el inició de la experiencia, se le presentaba el lema, y se les explicaba que los temas de reflexión girarían en torno a valores y contravalores, que debían conocer y experimentar si querían hacer realidad lo que el lema nos presentaba “SUMETE A LA HOSPITALIDAD”.

9Al día siguiente junto a las educadoras, Marta y Nuria, se les presentó el centro, la tipología de los usuarios con los que iban a compartir durante estos días y se le presentaron las actividades. Por la tarde el primer contacto fue ir al a plaza del ayuntamiento a compartir un helado.
Los días transcurrieron con actividades, sobretodo fuera del centro, ya que el campo lo planteamos como unas mini vacaciones para los residentes, por lo que organizamos muchas salidas por el pueblo, a Barcelona, fuentes de Montjuïc, a la piscina, a cenar, al cine…intentamos que sean variadas y divertidas.

1El día se comienza con el desayuno, una oración donde se les entrega el tema de reflexión, al que se les anima que lo lean a lo largo del día, porque por la noche después de cenar hay un tiempo para compartir la experiencia del día, e intentar situarnos óomo vivimos valores como la dignidad, el servicio, la gratuidad, la gratitud, escucha, la responsabilidad, todos ellos enmarcados desde el valor que los engloba todos que es la HOSPITALIDAD, vividos en la realidad que les presentamos junto a las personas con enfermedad mental y con discapacidad.
El día se termina con una oración. Según el grupo una película también ha sido motivadora al final de la jornada.

Pero que mejor que os hablen aquellos que han vivido la experiencia, con algunos de sus testimonios:

Este campo de trabajo supone un punto de inflexión para todos los que hemos participado en él. Hemos podido enfrentarnos a nuestros prejuicios e ideas preconcebidas que teníamos sobre las personas con enfermedades mentales. Ha sido también una experiencia que a muchos nos ha descubierto una realidad cercana, pero muchas veces olvidada por la sociedad.
3A nivel personal, he conocido a personas (no sólo pacientes) con unas ganas increíbles de vivir y de disfrutar de la vida. Personas que, aún con limitaciones, quieren comerse el mundo. Personas para las que ir a tomar un helado o simplemente dar una vuelta y charlar con alguien les colma de felicidad.
Hemos sido participes de un intercambio de gratitud, enseñanza y amistad. Una relación que la mayoría de nosotros nos ha llegado a lo más profundo del corazón y que ha conseguido sacudir nuestras base de pensamiento.
Indudablemente ha sido también una experiencia de fe. Una experiencia en la que hemos podido apreciar los valores cristianos que se ven reflejados en cada una de las personas que dedican su vida a cuidar de estas personas que tanta atención y afecto necesitan.
Solo me queda despedirme con un gracias. Un gracias sincero. Un gracias que va dedicado a las personas que han hecho posible que hayamos vivido en estos días, tantos momentos especiales. ¡Hasta pronto!

Luis

El primer día que llegué no sabía lo que me iba a encontrar. La primera vez que vi a los enfermos y se me acercaron me impactó. Gente de la calle por la que yo siento miedo a veces. ¿Quién me iba a decir que conectaría tan bien con esas personas? Si me lo hubieran avisado, no lo habría creído.
7He aprendido que todos somos iguales, nadie es más que nadie, y sobre todo, que todas las personas tienen derecho a una segunda oportunidad, y en definitiva a ser feliz. Estas personas me han enseñado a valorar todo lo que tengo: mi familia, mi entorno, mi vida… Me siento orgullosa de mi misma, cuando recuerdo todas las sonrisas que he sacado con mi presencia; solo con eso me siento satisfecha de haber aprendido a escuchar más, he aprendido lo que realmente es la empatía. De las señoras con discapacidad intelectual he aprendido a vivir con alegría, sin preocupaciones absurdas, he aprendido a comunicarme con signos, con gestos.
Esta experiencia me ha servido para madurar, preocuparme por lo que realmente merece la pena. He aprendido a servir a los demás, ayudar, a ser solidaria… Nunca pensé que esta experiencia me ayudaría tanto. Salgo de aquí con ganas de seguir ayudando a los demás, de escuchar a gente que necesita desahogarse, de seguir poniéndome en el lugar del otro y entender la vida desde su perspectiva.
He aprendido a ser más responsable, a mirar por los demás y pensar menos en mí.
Quiero dar las gracias a todas las personas que han formado parte de mi experiencia, tanto a los enfermos, porque en vez de ayudarles yo a ellos, me han ayudado ellos a mi; como a sor Ana: Gracias por ser así, como tú eres, con tu sensibilidad, bondad y buen corazón. Pero sobretodo quiero darle gracias a Dios, por dejarme estar aquí, por estar conmigo en mi camino siempre, y enseñarme realmente lo que es el amor.
He intentado expresar mi experiencia de la mejor forma posible, pero creo que cada persona lo vive de una forma distinta.
Si tuviera que describir esta experiencia en una sola palabra sería: inexplicable.
Este campo de trabajo me ha servido para darme cuenta que aquí no termina mi experiencia EN LA HOSPITALIDAD, SINO QUE ESTO SÓLO ACABA DE EMPEZAR. Sólo puedo decir gracias y ¡hasta la próxima!. Por que volveré.

Celia

Creo que la mejor forma de empezar es dando las gracias, por lo que hemos recibido y sobre todo con las ganas con lo que se nos ha facilitado todo. Uno de los principios que se busca es inculcar a los voluntarios la hospitalidad, la empatía, el respeto y el altruismo, pero lo que me impacta y al mismo tiempo el valor, es que no se enseña, se demuestra.
Recibir a 37 desconocidos, ceder la responsabilidad de unas personas que necesitan atención y darte cuenta de que aprendemos unos de los otros. Sorprende ver que llegas con miedo de afrontar una situación complicada con el tópico de “los locos del manicomio” y una sale con el sentimiento de que idiota ha sido por no ver que quizás ellos están mucho más cuerdos que tú.8
Has venido a su casa, te han recibido, dado de comer y compartido sus historias contigo, algo se queda de ti con ellos, pero mucho de ellos te los llevas contigo, un pensamiento que nos ha nacido a muchos de nosotros, es la pena que nos da que esta experiencia no pueda ser vivida por más personas. Es nostálgico y difícil de explicar algo que solo se puede entender con el abrazo de una señora que sin razón alguna ha decidido formar parte de ti.
Gracias de corazón por la experiencia vital, gracias por confiar en que este mundo puede ser mejor.

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