Hospitalidad, justicia y caridad

Sólo la caridad puede cambiar completamente al hombre. Semejante cambio no significa anular la dimensión terrena en una espiritualidad desencarnada. Quien piensa conformarse a la virtud sobrenatural del amor sin tener en cuenta su correspondiente fundamento natural, que incluye los deberes de la justicia, se engaña a sí mismo: « La caridad representa el mayor mandamiento social. Respeta al otro y sus derechos. Exige la práctica de la justicia y es la única que nos hace capaces de ésta. Inspira una vida de entrega de sí mismo: “Quien intente guardar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará” (Lc 17,33). »

(Cfr. Compendio DSI nº 206 y 583)

Despierta, Señor, a tu pueblo, ven Tú a enseñarnos la justicia y la fraternidad. Danos aliento e inteligencia para promover, construir y mantener la unidad, para hacer visible Tú amar, para amarnos apasionadamente, para crear la civilización del amor. Seremos un solo pueblo bien edificado, y seremos una familia que no baja los brazos, una familia de un solo corazón, que busca cada día a través de la Hospitalidad el camino de la solidaridad.

AMÉN

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